Obesidad y Hambre Conviven en Hogares Mexicanos, Advierten Expertos
Por René Valadez
Argonmexico / En el marco del Día Nacional de la Nutrióloga y el Nutriólogo, especialistas advirtieron que la crisis alimentaria en México no puede seguir abordándose únicamente desde el enfoque médico-nutricional, y plantearon la necesidad de una alianza estructural entre nutriólogos y gastrónomos para transformar las recomendaciones en cambios reales dentro de las cocinas mexicanas.
Al analizar los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2023, el maestro José Ángel Ledesma Solano, integrante del Colegio de Gastronomía de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), subrayó que tres de cada cuatro adultos en el país presentan sobrepeso u obesidad, una condición que compromete gravemente la salud cardiovascular y metabólica de la población.
Indicó que, más allá de las cifras, el problema adquiere una dimensión más profunda cuando se observa que el 44.6 por ciento de los hogares enfrenta inseguridad alimentaria, mientras que el 86 por ciento de los escolares consume bebidas azucaradas de forma habitual, una paradoja que evidencia que el hambre y los excesos alimentarios coexisten incluso dentro de un mismo hogar.
Ledesma Solano sostuvo que durante décadas las políticas públicas han tratado la alimentación como un asunto estrictamente bioquímico, centrado en nutrimentos, calorías y macronutrientes, lo cual, si bien es técnicamente correcto, resulta insuficiente para modificar conductas alimentarias arraigadas.
Explicó que las personas no comen únicamente nutrimentos, sino platillos, sabores, historias y contextos culturales, por lo que la gastronomía desempeña un papel clave al entender la comida como un fenómeno cultural, sensorial y técnico-científico, capaz de traducir recomendaciones nutricionales en prácticas cotidianas sostenibles.
Destacó que las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la Población Mexicana, publicadas en 2025, incorporan criterios ambientales como huella hídrica, emisiones de carbono y biodiversidad; sin embargo, advirtió que el reto persiste en cómo llevar estas directrices a la práctica diaria en los hogares.
El académico ejemplificó que no basta con recomendar el consumo diario de leguminosas o la reducción de carnes rojas, si no se enseña a preparar platillos atractivos, accesibles y culturalmente aceptados para toda la familia, incluyendo niñas, niños y adolescentes.
En este sentido, señaló que mientras el profesional de la nutriología domina los requerimientos fisiológicos y los riesgos metabólicos, el gastrónomo aporta el conocimiento técnico, cultural y culinario necesario para lograr que una alimentación saludable sea viable, disfrutable y sostenible.
Recordó que estudios de la Comisión EAT-Lancet estiman que una dieta basada predominantemente en plantas podría prevenir millones de muertes a nivel global, aunque subrayó que su adopción en México requiere considerar factores como tiempo, presupuesto y hábitos alimentarios.
Finalmente, Ledesma Solano afirmó que la mala nutrición debe entenderse como un problema multisectorial y cultural, no solo sanitario, y concluyó que comer bien no depende únicamente de saber qué nutrimentos se necesitan, sino de saber prepararlos, disfrutarlos y compartirlos, un ámbito en el que la gastronomía puede contribuir de manera decisiva.
