Blaubeeren, La Barraca y Esencia Destacan en la 43 Edición del Festival de Teatro de Málaga
Por María Esther Beltrán / Corresponsal
Argonmexico / MÁLAGA, España.- El 43 Festival de Teatro de Málaga confirmó su solidez artística y su proyección internacional con una programación que reunió más de treinta montajes presentados en el Teatro Cervantes y el Teatro Echegaray, recintos que, pese a las condiciones climáticas adversas, registraron una asistencia constante de público durante la temporada invernal.
La diversidad de propuestas permitió al público recorrer distintos lenguajes escénicos y niveles de riesgo artístico. Si bien no todas las producciones alcanzaron el mismo grado de contundencia, en la mayoría se valoró el trabajo actoral, la dirección y la producción. En los montajes más logrados, el silencio absoluto en la sala y la atención plena del público evidenciaron la fuerza de la experiencia teatral.
Entre las obras que marcaron esta edición destacó Blaubeeren, montaje que sobresalió tanto por su peso histórico como por su ejecución técnica y artística. Finalista del Premio Pulitzer de Teatro 2024, la obra se inscribe en el llamado teatro documento, prescindiendo de la ficción para confrontar al espectador con hechos reales de enorme crudeza.
Bajo la dirección de Sergio Peris-Mencheta y con la compañía Barco Pirata, la versión española del texto de Moisés Kaufman y Amanda Gronich (Here There Are Blueberries) se desarrolla con precisión y tensión sostenida a lo largo de 85 minutos. El montaje funciona como una investigación escénica que transita entre el thriller documental y una reflexión profunda sobre la memoria histórica y la responsabilidad colectiva.
El reparto, encabezado por Víctor Clavijo y Clara Alvarado, junto con Nacho López, Irene Maquieira, Natxo Núñez, María Pascual, Paloma Porcel y Eric de Loizaga, asume múltiples personajes con sobriedad y rigor interpretativo. La historia parte del hallazgo de un álbum fotográfico inédito de la Segunda Guerra Mundial, enviado a Rebecca Erbelding, directora de archivos del Museo del Holocausto de Estados Unidos, cuyas imágenes revelan escenas cotidianas de los oficiales que administraban el campo de concentración de Auschwitz. La obra no busca resolver el dilema moral, sino dejarlo suspendido en el silencio que invade la sala al final de la función.
Otra de las propuestas más celebradas fue La Barraca, una puesta en escena que, a partir del texto de Vicente Blasco Ibáñez, dialoga con problemáticas contemporáneas como la especulación inmobiliaria, los desahucios, el acoso infantil y la tensión entre comunidades locales e inmigrantes. La dirección de Magüi Mira revitaliza el conflicto de la familia de Batiste, dotándolo de una energía actual y contundente.
El montaje destaca por la fusión de teatro y danza, utilizando el movimiento corporal y una escenografía de gran fuerza visual para expresar la violencia, la envidia y la presión social que atraviesan a los personajes. El elenco, integrado por Daniel Albaladejo, Antonio Hortelano, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Patricia Ross, Claudia Taboada, Elena Alférez y Jaime Riba, funciona como un cuerpo colectivo que encarna a los vecinos y a las sombras que hostigan a la familia protagonista. La función concluyó con una ovación prolongada, consolidándose como una de las más aplaudidas del festival.
En el terreno del teatro de cámara, Esencia se erigió como una lección de interpretación. Protagonizada por Juan Echanove y Joaquín Climent, la obra de Ignacio García May propone un diálogo intenso que conduce al espectador por un laberinto de percepciones, donde la frontera entre realidad y ficción se vuelve cada vez más difusa.
Bajo la dirección de Eduardo Vasco, ambos actores sostienen con precisión un intercambio verbal que oscila entre lo cotidiano y lo metafísico, planteando preguntas sobre la verdad, la identidad y el lugar del individuo en un mundo saturado de información. La respuesta del público fue inmediata, con varios minutos de aplausos al cierre de la función.
Estas tres producciones se colocan, hasta el momento, entre las propuestas más sólidas del 43 Festival de Teatro de Málaga. Aún con funciones pendientes, el certamen mantiene una línea artística exigente y abierta a lenguajes diversos. Conforme avance la programación, se dará cuenta de aquellas obras que continúen elevando el nivel de esta edición.
