Doble Nacionalidad a Todos, Menos a Presidente o Gobernador
*Fox, Vociferante Carente de Nacionalidad
Argonmexico / No al doble fondo… La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma constitucional para exigir que quienes aspiren a la Presidencia de México, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, antes de solicitar su registro a la candidatura, renuncien a cualquier otra nacionalidad.
La propuesta busca cerrar un vacío interpretativo de la Constitución, y establece de manera explícita que las personas que pretendan ocupar esos cargos ejecutivos conserven únicamente la nacionalidad mexicana.
Durante conferencia matutina, la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, repuso que la iniciativa contempla modificaciones a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución, respecto a los requisitos para quien aspire a presidir México, a un gobierno estatal o a la Jefatura de Gobierno de la CDMX.
En el caso de la Presidencia de la República, la propuesta establecería que la persona aspirante debe ser mexicana por nacimiento, estar en pleno goce de sus derechos, ser hija o hijo de padre o madre mexicanos y haber residido en México durante al menos 20 años; pero si tiene una segunda nacionalidad, tendría que renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidata o candidato.
La iniciativa pretende que este requisito pueda verificarse desde la etapa de registro electoral y no hasta que una persona llegue a ejercer el cargo. Vale anotar que la medida no afectaría a la población general. Cualquier mexicano puede conservar otra nacionalidad sin problema.
El 7 de septiembre, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, con 26 votos a favor de Morena-PT-PVEM, y cinco en contra de MC, PAN y PRI, aprobó el dictamen de la reforma relativa a prohibir la doble nacionalidad para esos altos cargos de elección. Se prevé que la votación se realice en el pleno el 22 de septiembre.
La comisión precisó que la reforma no se limitará a impedir que una persona cuente con doble nacionalidad al momento de su registro como candidato, sino que “durante el ejercicio del cargo, la persona titular no pueda adquirir ni solicitar otra nacionalidad, ni invocar ante autoridad extranjera una nacionalidad distinta de la mexicana”.
Así las cosas de la praxis parlamentaria, la iniciativa va viento en popa en el Palacio Legislativo de San Lázaro con el voto del bloque mayoritario. El tema estriba que, en el Senado, Ignacio Mier e Higinio Martínez (presidente de Jucopo y de Mesa Directiva, respectivamente), lograrán la mayoría calificada requerida para cambios constitucionales; o sea, 87 votos a favor.
Y es que mientras la bancada de Morena tiene 66 escaños, PVEM cuenta con 14 y la Fracción Parlamentaria de PT suma 6 asientos; de ahí la importancia del voto del senador Enrique Inzunza Cázarez, independiente con identificación guinda. Al nopal lo van a ver, solo cuando tiene tunas…
Al margen de la Doble Nacionalidad… Vale recordar que el 1 de julio de 1994 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma que suprimió el requisito de ser hijo de padres mexicanos por nacimiento, por el de ser hijo de madre o padre mexicanos y haber residido en el país al menos durante 20 años.
La Constitución de 1917 preveía como requisito que los presidentes de la República fuesen mexicanos por lo menos de segunda generación, para impedir se vieran presionados por parientes o grupos de interés para favorecer al país de origen en detrimento del nacional.
La iniciativa de reforma a este ordenamiento la había presentado el 20 de diciembre de 1990 el entonces diputado panista Vicente Fox Quesada. Aunque su padre José Luis Fox Pont, nació en Estados Unidos y su abuelo había nacido en Irlanda; mientras que su madre, María de las Mercedes Quesada Echade, era de origen español. Ni así cumplía con ese requisito constitucional.
Es de anotar que dicha iniciativa fue promovida por Diego Fernández de Cevallos, coordinador de la fracción parlamentaria de Acción Nacional en la Cámara de Diputados.
Casi tres años después, el 27 de agosto de 1993, la primera lectura de la iniciativa presentada por el PAN, provocó una insurrección de la diputación priísta, que con el grito de ¡México! ¡México! ¡México! manifestó rotundamente su rechazó.
Entonces, se adujo que estaba dirigida a favorecer a políticos de padres extranjeros como Jaime Serra Puche o Carlos Hank González, a la vez que se eliminaba una barrera histórica contra la creciente desnacionalización y el desplazamiento de los nacionales, especialmente en vísperas del inicio del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá.
El diputado priísta Luis Dantón Rodríguez puso el dedo en la llaga mediante una carta pública dirigida a su lideresa parlamentaria María de los Ángeles Moreno Uriegas, al anunciar su voto en contra “porque de otro modo no podría volver a mirar de frente a mis hijos”.
Para imponer la disciplina, durante ese lapso, los dirigentes del tricolor realizaron una intensa labor de convencimiento y de presión sobre los legisladores priístas que habían expresado su desacuerdo con la reforma.
Tras un intenso debate en la sesión que duró 10 horas, del 2 al 3 de septiembre de 1993, las diputadas Julieta Guevara, Irma Piñeyro, Layda Sansores; Enrique Sada Fernández y Leonel Reyes Castro también del PRI, votaron en contra. El resto se plegó a la línea dictada por María de los Ángeles Moreno, y se aprobó por 352 votos a favor, 47 en contra (algunos de ellos de panistas) y 14 abstenciones.
Ante la manifiesta presión ejercida sobre los legisladores priístas, Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, diputado del combativo Partido Popular Socialista, calificó a la reforma como “pacto de trastienda entre PRI y PAN, cuyos autores y móviles se desenmascararán tarde o temprano”. Poco después, ya sin oposición de los legisladores priístas, en el Senado la reforma también fue aprobada.
No obstante, entre los legisladores priístas prevaleció la idea de que la reforma tenía como destinatario al panista Vicente Fox Quezada, y se trataba de un acuerdo cupular entre PRI y PAN pactado en el marco del proceso de reforma del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), con miras a las elecciones presidenciales de 1994.
Solamente así se explica que se aprobara con tanta urgencia, aunque, inexplicablemente, se antepuso un artículo transitorio para que entrara en vigor hasta el primer día de enero del año 2000.
El 20 de marzo de 1997, a iniciativa del presidente Ernesto Zedillo se reformó el artículo 30 de la Constitución, por lo que se otorgó también la nacionalidad mexicana por nacimiento a quienes nacieran en el extranjero, hijos de padres mexicanos por naturalización. Y se flexibilizó más el requisito de nacionalidad para ocupar cargos de elección popular. Solo quien carga el cajón, sabe lo que pesa el muerto…
