Cruz Roja Mexicana Participa en el Rescate con Vida de Hernán Tras más de 180 Horas Bajo los Escombros
Por Jaime Arizmendi
*El Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana participó desde el inicio de la operación con binomios caninos, búsqueda tecnológica, estabilización estructural y extracción de la víctima
Argonmexico / Después de permanecer más de 180 horas atrapado bajo toneladas de concreto en el Centro Comercial Galerías Playa Grande, en La Guaira, Venezuela, Hernán fue rescatado con vida gracias a una compleja operación humanitaria que reunió a equipos especializados de búsqueda y rescate de distintos países, demostrando que cuando la experiencia, la tecnología y la solidaridad se unen, la esperanza puede abrirse paso incluso entre los escombros.
Desde los primeros días de la emergencia, el Equipo USAR nivel pesado de Cruz Roja Mexicana fue desplegado hacia Venezuela para incorporarse a las labores de búsqueda y rescate junto con equipos USAR de Florida, Los Ángeles, Bomberos de Chile y Cruz Roja Costarricense, además de personal especializado de El Salvador, Protección Civil de Venezuela y otros cuerpos de emergencia que trabajaron de manera coordinada con un mismo objetivo: salvar vidas.
Como ocurre en toda operación USAR de gran magnitud, cada equipo aportó capacidades específicas conforme a los protocolos internacionales de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.
CINCO ESCENARIOS. UNA ESPERANZA.
Desde su llegada a La Guaira, al Equipo USAR nivel pesado de Cruz Roja Mexicana le fueron asignados cinco Work Sites (escenarios de trabajo) ubicados en la zona operacional C-153C, donde los especialistas realizaron evaluaciones técnicas para determinar la posible presencia de personas atrapadas.
Siguiendo la metodología internacional INSARAG, cada escenario fue inspeccionado mediante binomios caninos, evaluación estructural y tecnología especializada.
Conforme avanzaban las evaluaciones, los escenarios fueron revelando su realidad. Los primeros cuatro Work Sites confirmaron la presencia de víctimas sin vida y fueron clasificados con la letra “D” (Deceased), de acuerdo con los protocolos internacionales USAR. Cada marcaje era un recordatorio del impacto devastador del desastre y de familias que ya no volverían a abrazar a sus seres queridos.
Sin embargo, aún quedaba un último escenario por evaluar.
Y fue ahí donde todo cambió.
En el Work Site número cinco, el binomio canino conformado por Halley y su manejador Gonzalo Granados, especialistas del Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana, marcó un punto específico entre los escombros.
Era un marcaje distinto, sobre el plano operativo se escribió una sola letra:
“V”.
Víctima con vida.
Los especialistas mexicanos confirmaron posteriormente ese indicio mediante tecnología de búsqueda utilizando una SearchCam 360, estableciendo contacto visual con una persona atrapada.
Ahí estaba Hernán.
Mientras Halley confirmaba el único escenario con posibilidades de rescate, los binomios Orly, Balam y Kenai, junto con su manejador Edgar Martínez, continuaban desarrollando evaluaciones técnicas y labores de búsqueda en los demás escenarios asignados, apoyando la operación general conforme avanzaban las acciones de respuesta.
A partir de ese momento, el Work Site número cinco se convirtió en uno de los escenarios de rescate urbano más complejos registrados durante la emergencia en Venezuela.
VEINTE METROS QUE PARECÍAN INALCANZABLES
Aunque Hernán se encontraba aproximadamente a 20 metros del punto donde iniciaron las labores de rescate, entre él y los equipos especializados existía un laberinto de concreto colapsado, acero retorcido, losas comprimidas y estructuras inestables que impedían cualquier acceso directo.
No era una carrera contra la distancia.
Era una carrera contra el riesgo.
Cada centímetro debía ganarse mediante maniobras cuidadosamente planeadas, privilegiando en todo momento la vida de Hernán y la seguridad de los rescatistas. Durante más de 100 horas ininterrumpidas, los equipos especializados de Cruz Roja Mexicana realizaron búsqueda tecnológica, apuntalamientos, corte y penetración controlada de estructuras, apertura progresiva de accesos y evaluaciones estructurales permanentes para avanzar sin provocar un colapso secundario.
La operación exigió relevos constantes entre los diferentes equipos internacionales para garantizar que cada especialista permaneciera física y mentalmente en condiciones óptimas para enfrentar maniobras donde una sola decisión podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Mientras los rescatistas avanzaban entre toneladas de concreto, un médico perteneciente a los equipos internacionales mantuvo una evaluación permanente del estado de Hernán mediante los medios disponibles.
Paralelamente, un paramédico de Cruz Roja Mexicana mantuvo comunicación constante con él durante toda la operación.
Le hablaba. L
o tranquilizaba.
Le pedía que resistiera un poco más.
Le recordaba que no estaba solo.
Mientras tanto, rescatistas especializados le proporcionaban hidratación y cuidados básicos para preservar sus condiciones físicas hasta lograr su extracción.
Después de más de catorce intentos de acceso desde distintos puntos de la estructura colapsada, los especialistas del Equipo USAR nivel pesado de Cruz Roja Mexicana lograron ingresar al reducido espacio donde permanecía atrapado.
Fue entonces cuando comenzó la fase más delicada de toda la operación.
LA FASE MÁS DELICADA DEL RESCATE.
Al establecer contacto directo con una de las piernas de Hernán, los especialistas del Equipo USAR nivel pesado de Cruz Roja Mexicana iniciaron la fase de mayor complejidad técnica de toda la operación.
Antes de realizar cualquier movimiento, fue necesario estabilizar el concreto que mantenía aprisionada la extremidad. Cada elemento estructural fue asegurado cuidadosamente para evitar un desplazamiento que pudiera provocar un nuevo colapso o causar lesiones adicionales a la víctima.
El espacio era extremadamente reducido.
Apenas había lugar para un rescatista.
Cada maniobra debía ejecutarse prácticamente cuerpo a cuerpo con Hernán, retirando fragmentos de concreto uno a uno, con precisión milimétrica.
Mientras avanzaban en la liberación de la primera pierna, la estructura volvió a recordar que seguía siendo inestable.
Fragmentos de concreto comenzaron a desprenderse sobre la zona de trabajo, cayendo tanto sobre Hernán como sobre los rescatistas mexicanos que permanecían junto a él.
La extracción se detuvo inmediatamente.
En esos momentos, la prioridad dejó de avanzar.
La prioridad volvió a ser proteger la vida de Hernán y la del equipo de rescate.
Sin abandonar a Hernán ni un solo instante, el Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana realizó una nueva evaluación estructural, reforzó los apuntalamientos y verificó nuevamente el comportamiento de la estructura.
Solo cuando existió la certeza de que las condiciones permitían continuar sin incrementar el riesgo para la víctima ni para los rescatistas, las maniobras fueron reanudadas.
Centímetro a centímetro, retirando manualmente cada fragmento de concreto, los especialistas lograron liberar primero una pierna y posteriormente la segunda.
Después de más de siete días de permanecer atrapado, más de 180 horas bajo los escombros, Hernán finalmente pudo ser extraído del espacio confinado.
Fue un momento que representó mucho más que el final de una compleja maniobra técnica.
Era la confirmación de que la esperanza había resistido.
Una vez liberado de la zona de mayor riesgo por el Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana, Hernán fue recibido por los demás cuerpos de emergencia que participaban en la operación, quienes continuaron con el protocolo conjunto de evacuación, atención prehospitalaria y traslado a un hospital para recibir atención médica especializada.
Conforme a los protocolos internacionales para pacientes rescatados de estructuras colapsadas, durante toda la operación Hernán recibió monitoreo permanente de sus signos vitales, hidratación y atención médica inicial, lo que permitió preservar sus condiciones clínicas hasta su extracción
MÁS ALLÁ DE LOS REFLECTORES
Las imágenes que recorrieron el mundo mostraron únicamente el desenlace.
Lo que pocas cámaras pudieron registrar fueron las horas dentro del concreto, los espacios donde apenas cabía un rescatista, las evaluaciones estructurales permanentes, los relevos entre equipos internacionales y las decisiones que debían tomarse en cuestión de segundos para evitar un colapso.
Muchos de esos momentos nunca aparecerán en una fotografía.
Porque los rescatistas de Cruz Roja Mexicana estaban trabajando.
Como lo resume el líder del Equipo USAR de Cruz Roja Mexicana:
“El protagonista nunca fuimos nosotros. El protagonista siempre fue Hernán. Nuestra misión era una sola: sacarlo con vida.” Marco Antonio Franco, Subcoordinador Nacional de Socorros de Cruz Roja Mexicana.
Durante más de cien horas de trabajo ininterrumpido, equipos USAR de distintos países demostraron que la cooperación internacional es mucho más que compartir herramientas o conocimientos.
Es compartir una misma convicción.
Que ninguna vida debe darse por perdida mientras exista una posibilidad de encontrarla.
UNA MISIÓN QUE REPRESENTA EL ESPÍRITU DE LA CRUZ ROJA
Para Cruz Roja Mexicana, esta operación representa mucho más que un rescate exitoso.
Representa el compromiso permanente de compromiso permanente de 15 especialistas que durante años se han preparado para intervenir en los escenarios más complejos del mundo, donde el conocimiento técnico, la disciplina y el trabajo en equipo pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Desde el primer marcaje de vida realizado por el binomio canino Halley y su manejador Gonzalo Granados, pasando por las evaluaciones tecnológicas, los apuntalamientos, los cortes y penetraciones controladas, los relevos operativos, la estabilización estructural y la extracción final, cada decisión respondió a un mismo propósito: reunir nuevamente a Hernán con su familia.
El rescate de Hernán también refleja la fortaleza del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
Cuando una emergencia supera fronteras, también lo hace la solidaridad.
La coordinación entre las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, los equipos USAR internacionales y las autoridades de respuesta permitió sumar capacidades para alcanzar un objetivo común.
Porque si tú no dejas de creer, nosotros no dejaremos de buscar.
Ese es el compromiso que guía al Equipo USAR nivel pesado de Cruz Roja Mexicana.
Y esa es la razón por la que, después de más de 180 horas bajo los escombros, Hernán volvió a ver la luz.
