Diputada Mónica Bautista Rodríguez Sobre La Efemérides con Motivo del 108 Aniversario Luctuoso de Francisco I. Madero y José María Puno Suárez

Por José Luna
Con su venia, diputada presidenta.

Compañeras y compañeros legisladores.

Argonmexico / El día de hoy conmemoramos el centésimo octavo aniversario del asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, ocurrido el 22 de febrero de 1913, al término de la Decena Trágica.

El magnicidio fue ejecutado por orden del general Victoriano Huerta para tomar el poder. Este hecho trágico que ha marcado nuestra historia puso punto final la muy sangrienta revuelta conocida como la Decena Trágica, iniciada el 9 de febrero de 1913 y culminada precisamente ese 22 de febrero, después de un golpe de Estado militar encabezado por Manuel Mondragón, Félix Díaz y Bernardo Reyes.

La traición de Huerta lo condujo a firmar, junto con Félix Díaz, el Pacto de la Embajada con el gobierno norteamericano, en donde no sólo desconoció a Madero y Pino Suárez como legítimos mandatarios, sino que se comprometieron a que Huerta asumiría la presidencia provisional, en tanto se realizaban las elecciones en donde sería proclamado presidente Félix Díaz.

El 19 de febrero de 1913, el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron apresados y obligados a renunciar a sus cargos, nombrándose a Pedro Lascuráin como presidente interino, encargo que duró tan sólo 45 minutos, tiempo necesario para que se hicieran los trámites que pretendieron investir de legalidad el arrebato del poder por Victoriano Huerta.

Tras la implacable denuncia de los hechos que realizara el legislador Eduardo Neri, Huerta disolvió el Congreso y arrestó a sus integrantes, lo que significó la ruptura del orden constitucional y el arranque definitivo de la Revolución Mexicana, que culminaría con la nueva Constitución, en 1917.

La conmemoración de estos magnicidios nos conduce a la reflexión sobre los grandes sacrificios que ha costado la lucha por la democracia en México; nos toca hoy honrar la memoria de quienes ofrendaron su vida por un México más justo, libre y democrático, garantizado solamente por la plena vigencia de la ley que otorgan las instituciones.

Madero, el apóstol de la democracia y la libertad, es un ejemplo para todos los mexicanos, precursor y mártir de la fortaleza que brindan las leyes, logró despertar la conciencia de los mexicanos para reasumir sus derechos políticos y recobrar la soberanía que, en el pueblo, reside.

Con su lema: Sufragio efectivo, no reelección, impuso el límite a la ambición de poder y control político y, con ello, inició una de las mayores transformaciones socio-políticas de la historia nacional.

La herencia libertaria y la vocación republicana del presidente Francisco I. Madero han quedado manifiestas en la realidad de una alternancia política pacífica, en la cual la voluntad popular es irrestrictamente respetada. Los sueños democráticos de Madero se han cumplido y hoy el pueblo es libre y soberano.

El presidente Madero llegó al poder para solucionar grandes problemas, que aún siguen pendientes. Eliminar la pobreza y el hambre que, hoy, todavía laceran a más de 62 millones de mexicanas y mexicanos, muchos de los cuales engrosaron esta cifra a partir de la crisis económica agravada por la pandemia.

La crisis humanitaria derivada de la violencia criminal y una patibularia gestión de la crisis sanitaria, han dejado a nuestro país y a sus familias, con miles de fallecimientos que se pudieron evitar.

Hoy nos enfrentamos a un gobierno que ha implementado un proceso de militarización como respuesta a todos problemas de toda la vida pública; un gobernante que se hace llamar maderista y que, día a día, infama y menosprecia a las instituciones que hemos construido con la sangre de muchas y muchos mexicanos; que ha violado la Constitución y los Tratados Internacionales de los que México forma parte y que no tiene empacho alguno en amenazar a la prensa libre que se le pone enfrente.

A 108 años del magnicidio del presidente Fráncico Madero y del Vicepresidente Pino Suárez, la historia se repite en un precario sistema de salud, en la crisis económica, en la persecución de opositores políticos, en un país en que impera el desempleo y la inseguridad; en un mandatario que, como Victoriano Huerta, se aferra a mantener el control del poder sin importarle la violación sistemática de la autonomía de las instituciones y que desacredita y estigmatiza a quienes no le rinden pleitesía.

En el Grupo Parlamentario del PRD, estamos convencidas y convencidos que sólo a través de la democracia por la que luchó Madero, podemos mantener el orden constitucional, la paz pública y el bienestar social.

Construiremos, sobre las bases de las instituciones de la república, los acuerdos necesarios para iniciar una etapa de cambio que permita a las y los mexicanos vivir en un ambiente de libertad.

Es cuánto, diputada presidenta.