Morena no puede y AMLO no quiere

Se trata de que oigamos mucho y pensemos poco

No hay modo con Morena. Sigue atrapado en un movimiento, que no partido, en el que prevalece el enfrentamiento y la lucha, implacable, por el poder.

El domingo se dio otro capítulo de su incapacidad para asumirse como partido político y se refleja en dos vías: la distancia de Andrés Manuel López Obrador con Morena, que él creó, y la incapacidad del partido para asumirse como tal y en apoyo del candidato que llevó a la Presidencia de la República, aunque en realidad fue él mismo el que llevó a Morena, que aún no lo procesa.

López Obrador es Morena y ya no tengo claro si Morena es López Obrador. Sin él, el partido no solo no funciona, no existe como tal, se mantiene en modo movimiento donde los grupos chocan y se enfrentan.

¿Cuándo en tiempos de López Obrador como presidente del partido hubo algún conflicto así? ¿Quién levantó, no la voz, siquiera la ceja, cuando dejó en su lugar a Martí Batres? ¿Quién se movió cuando decidió que Yeidckol Polevnsky, la secretaria general, se quedaría como presidenta en funciones de Morena?

Nadie se atrevió por el peso del líder que hoy ha decidido, como Presidente de la República, tomar distancia del partido que formó y sin el que no existiría.

Desde que López Obrador se asumió como guía nacional de la cuarta transformación, sacó las manos de su partido, que ha sido incapaz, en año y medio, de renovar su dirigencia nacional, en lo que aún sigue.

En el Congreso del domingo, eligieron a Alfonso Ramírez Cuéllar como su presidente interino, lo que la presidenta en funciones, Yeidckol Polevnsky, desconoció, confirmando no la división, sino el enfrentamiento que, insisto, solo la mano de López Obrador, aunque no quiera, podrá resolver.

Porque este año inicia el mayor proceso electoral de toda la historia, las intermedias y locales de 2021 y la división solo lleva a la derrota.

RETALES

1. SALIDA. El diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente social desde los tiempos de El Barzón, pidió licencia para ser presidente interino de Morena y convocar a elecciones en cuatro meses;

2. SEGURIDAD. En México se sabe del número de homicidios pero no el número de homicidas. No hay crimen sin criminal y de eso no se lleva estadística. El rastro de los homicidas siempre está en proceso de investigación. Y esa es otra expresión de la impunidad;

y 3. REFRANES. El subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, subió ayer a su cuenta un tuit que decía: A chillidos de marrano oídos de chicharronero, que provocó una dura reacción en su contra. Hablé con él y me dijo que al que le viniera el saco se lo pusiera y defendió su derecho a opinar a título personal. Yo insisto en que los servidores públicos lo son las 24 horas del día y el punto es acatar las obligaciones que como tal tienen, una fundamental, el respeto, que con su tuit, faltó, aunque se haya disculpado.

Nos vemos mañana, pero en privado