Patología del Poder en Acapulco

Manlio FabioPor Alfredo López Rosas

Primera de Dos Partes

Argonmexico.com / CHILPANCINGO, Guerrero.–El virus se llama poder y entra en el sistema inmunitario del político, con tal efectividad, que transforma la personalidad para certificar que es cierto que “el poder corrompe”, del comportamiento normal con el poder manifiestan conductas extrañas.

El caldo de cultivo es la democracia, y se manifiesta en el infectado, por mantenerse en la élite del poder político, dispone del dinero público como propio, se cree iluminado e  ignora el estado de derecho y valores éticos.

En el caso de estudio de la patología del poder, es tangible en el presidente de Acapulco, Manuel Añorve Baños del PRI, desde el 1 de diciembre de 2008, muestra evidencias tangibles de la infección del virus del poder, con marcados síndromes de su padecimiento.

Una de las manifestaciones de la patología del poder, es que el virus active el ego del político y se sienta indispensable, en declaraciones el presidente de 10, menciona que él rescató al PRI, que desde el tercer lugar de las preferencias electorales, llevó al PRI ganador a recuperar Acapulco, después de nueve años fuera del gobierno municipal, el presidente se engaña.

En el resultado de las votaciones por la presidencia municipal de Acapulco en 1999, el PRD y sus aliados consiguieron 92 mil 189 votos; el PRI obtuvo el segundo lugar con 82 mil 178, por lo que por primera vez el partido oficial salía del municipio más importante del estado de Guerrero.

En las elecciones del trienio municipal del 2002, el PRD sin aliados logró la votación  más alta en la historia de Acapulco, con Alberto López Rosas 121, mil 978 votos, mientras el PRI logró 69 mil 913 votos para la confirmación de la segunda derrota de “El Concesionario de La Condesa”, Ernesto Rodríguez Escalona.

Para la siguiente elección de los ediles munícipes de Acapulco el PRD, registró 84 mil 839 votos con el ocurrente barrendero Félix Salgado Macedonio, apoyado por el Gobernador Zeferino Torreblanca Galindo; el Partido Convergente en segundo lugar con 66 mil 880; y el PRI sólo con 13 mil 686 hasta el tercer lugar.

En las pasadas elecciones para el mismo cargo del municipio, el PRI ganó con 73 mil 767 el municipio de Acapulco, la votación más baja que daba la victoria al presidente municipal de las últimas 4 elecciones, Manuel Añorve Baños, logra la primer minoría de los votos, no superó la votación con que perdió el PRI en 1999 y apenas supera con 3 mil votos la cantidad con que perdió en el 2002.

Convergencia en segundo lugar convenció a 71 mil 93 votantes y el PRD cayó al tercer lugar con el resultado de 66 mil 026.

La lectura de los números de la votación en el triunfo de Añorve Baños, es que no cuenta ni con el voto duro del PRI en el municipio; sin embargo, como una de las evidencias de la patología del poder es magnificar sus flacos logros, el doctor está enfermo.

El presidente Municipal de Acapulco debe estar agradecido a Zeferino Torreblanca Galindo, pues fue el mejor promotor de su campaña. La forma de gobernar llevó a los perredistas y sus partidos aliados a decepcionarse por los caprichos del gobernador, la esperanza fallida y el grito resonantes desde la noche de la victoria del 5 de Febrero del 2005 “No vayas a fallar Zeferino”, se convirtió en una realidad decepcionante que provocó el éxodo de perredistas a otros partidos, y la sociedad perdió el ánimo de volver a depositar el voto por los aventureros salvapatrias e iluminados que sólo mostraron sus pasiones al desnudo al momento de tomar decisiones que afectaron la vida de los acapulqueños con los desmanes ocurrentes de Félix Salgado quien preparó la llegada al presidente actual.

Otro síntoma de la patología del poder, consiste en que una vez que el virus toma cabida en el político, lo obliga a mantenerse en la élite del poder, en la toma de decisiones, público el hostigamiento telefónico, los mensajes, los recados que el presidente “Predicador” de 10, en la búsqueda del presidenciable del PRI, gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, para estar en el ánimo del priísta con más futuro y lograr “la unción” para la candidatura del estado de Guerrero, lo cierto es que no ha podido penetrar al círculo selecto del hombre fuerte del PRI, quien sí lo disfruta es el senador Ángel Eladio Aguirre Rivero, favorito del todopoderoso tricolor del estado de México.

Los viajes frecuentes a la ciudad de México, para mantenerse en el círculo elitista de “su amiga”, Beatriz Paredes Rangel, presidenta de su partido.

La comunicación con su tutor y protector que lo sostuvo cuando el actual gobernador Zeferino Torreblanca Galindo lo acusó de corrupto: “porque hay muchos delincuentes que no han ido a parar a la cárcel y que saquearon el puerto de Acapulco”.

Se refirió así a la averiguación previa 266/AI/2001, de una denuncia que presentó el ayuntamiento de Acapulco el 27 de agosto de 2001 contra Añorve Baños por los delitos de peculado, pues durante su período como alcalde comprobó recursos con obras inexistentes, y se presume que desvío 70 millones de pesos (más de 100 millones a precios actuales). “ para que vean lo bueno que es Manuel Añorve para falsificar información” (El Sur, 25 de octubre del 2002, p.17).

El senador Manlio Flabio Beltrones Rivera le dio impunidad, desde su escaño impulsa  a su protegido, sus visitas al Senado para escuchar a su guía son constantes a esa ciudad capital.

Sigue Segunda Parte…

Deja un comentario