Política de Vivienda Sigue Sacando Muertos del Clóset

•    Expulsan a Homex de Estados Unidos
•    CNBV, tersas sanciones a la viviendera
•    Peña y Eustaquio de Nicolás, condíscipulos
•    Ildefonso y economía amargan vida a azucareros
•    Silva Herzog, víctima de su arrogancia y… Salinas

Desde el inicio de la presente administración y la inmediata puesta en marcha de la nueva política de vivienda, se denunciaron acciones fraudulentas verdaderamente escandalosas que ocurrieron en los sexenios panistas en materia de vivienda, todas en beneficio de las empresas constructoras.
Pero fue tal la voracidad de las desarrolladoras, avaladas por supuesto por las autoridades, que la misma terminó por ponerlas en situación de quiebra, de la cual muchas de ellas ni siquiera han salido.
No cabe duda que la aplicación de la nueva política de vivienda, ya casi con cinco años de vigencia, sigue descubriendo y sacando muertos del clóset.
Y esto viene a colación porque hace unos días la Securities and Exchange Commission (SEC), la máxima autoridad que vigila y limpia los mercados de valores de Estados Unidos, reveló los resultados de la investigación que, de forma conjunta con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, que preside Jaime González Aguadé, realizó la desarrolladora Homex –una de las vivienderas estrella en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón–, la cual cometió un fraude multimillonario calculado en 3 mil 300 millones de dólares, al inflar su contabilidad y argumentar que había vendido casas que ni siquiera construyó.
La SEC y de Homex, preside el empresario sinaloense Eustaquio de Nicolás, llegaron al acuerdo de retirar sus títulos del mercado de valores de Estados Unidos y no podrá volver a emitir en dicho mercado por un periodo de 5 años.
Con el uso de satélites, la SEC detectó el fraude de Homex por haber falseado la venta de más de 100 mil casas en Guanajuato en 2011. La SEC usó imágenes de satélite para ayudar a descubrir el esquema de contabilidad e ilustrar su acusación de que Homex ni siquiera empezó muchas de las casas sobre las que reportó ingresos.
Lo sorprendente de esto es que hasta el momento, no se ha impuesto sanción económica por parte de la SEC. Dicha resolución está sujeta a la aprobación de la Corte de Distrito del Distrito Sur del Estado de California.
Aquí, en cambio y como resultado de un proceso realizado en ejercicio de sus facultades, en 2013, la CNBV impuso sanciones a Homex y sus directivos, encabezados por Gerardo de Nicolás y Gerardo Moctezuma, por 7 millones 880 mil 641 pesos, entre otras infracciones, haber elaborado estados financieros que no concordaban con las ventas efectivamente realizadas, contraviniendo con los principios de contabilidad emitidos o reconocidos por la CNBV.
En total, en los últimos 4 años, la CNBV ha sancionado a Homex y sus funcionarios por un total de 20 millones 185 mil 491 pesos derivado de que su contabilidad no reflejaba la situación real de la empresa. Aunque las sanciones son apenas un rasguño frente al monto defraudado.
Algunos analistas y “malosos” acusan a la CNBV de ser demasiado tibia con Homex debido a que, su actual presidente y accionistas principal, Eustaquio de Nicolás, fue condiscípulo del presidente Enrique Peña Nieto en la Universidad Panamericana, y que, siendo grandes amigos, compartieron un departamento en la Ciudad de México. Incluso, cuando Peña ganó las elecciones, el propio equipo del empresario sinaloense -considerado uno de los 50 más ricos de México según la revista Líderes-, filtró y promovió en la prensa su posible integración al gabinete peñista.
Ildefonso y economía amargan vida a azucareros
Una circular de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera muestra e ilustra el desastre en que se encuentra este sector gracias a una incomprensible política de la Secretaría de Economía que encabeza Ildefonso Guajardo. Tal parece que el objetivo es acabar con los cañeros y productores mexicanos en beneficio de los cultivadores y fabricantes de azúcar y fructuosa de Estados Unidos.
Resulta que Economía está enviando a los ingenios comunicados para avisar de la cancelación de permisos de exportación a Estados Unidos terminando este mes, no obstante que existe un acuerdo con el gobierno norteamericano para un cupo para este ciclo por 820 mil toneladas.
En resumen, acusan a Economía de interpretar mal los Acuerdos de Suspensión firmados con el gobierno estadounidense, en cuanto a los envíos de la mercancía en el primer y segundo semestre del año.
En la circular, los líderes de los productores azucareros, aseguran que “las personas del USDA que maneja el programa azucarero de Estados Unidos, manifiestan que coinciden con nuestra interpretación de los acuerdos e incluso, en conferencias en el Agricultural Outlook en Washington, DC, y en el Sweeteners Colloquium en Los Angeles esta semana, están diciendo públicamente que les urge que llegue el azúcar mexicana lo antes posible a EU”.
Lo azucareros mexicanos señalan que la cancelación de permisos por parte de la Secretaría de Economía no es legal, ya que va en contra de la normatividad publicada en Diario Oficial en febrero de 2015. En este sentido, la Cámara se rebela ante la gente de Ildefonso y dice: uno, sí se pueden reagendar embarques a partir del primero de abril y  se puede recurrir lo antes posible al amparo contra la cancelación actual de los permisos de exportación.
Así las cosas en el tema azucarero, mientras que los productores e importadores de fructuosa de Estados Unidos a precios de dumping, siguen felices con el apapacho de Ildefonso y su gente. No son pocos los que, con suspicacia, levantan la ceja ante esta actitud que, por lo menos, puede calificarse de antimexicana.
Jesús Silva Herzog, víctima de su arrogancia y… Salinas
Somos los campeones de la moratoria, llegó a declarar el recién fallecido Jesús Silva Herzog Flores, en aquellos años, cuando era secretario de Hacienda y Crédito Público, en el sexenio de Miguel de la Madrid, y por tanto cabeza de la renegociación de la deuda externa que tenía en vilo a la economía mexicana. Su actitud, en realidad, era otra.
El expresidente Miguel de la Madrid, escribió en su libro “Cambio de rumbo: testimonio de una presidencia, 1982-1988. Vida y pensamiento de México”, en el capítulo “Mis colaboradores: renuncia de Silva Herzog”, lo siguiente:
“Desde finales de mayo de 1985 empecé a notarlo nervioso, decepcionado. Indiscutiblemente atravesábamos por momentos difíciles, pues ante la perspectiva de que se disparara el déficit público, tuvimos que reconocer que las medidas de ajuste tomadas en los primeros meses de 1985 eran insuficientes para contener las desviaciones originadas en el segundo semestre de 1984, las cuales se habían agravado por el descenso del precio del petróleo. Silva Herzog asumió, durante las reuniones que tuvimos para discutir las medidas que tomaríamos, una actitud de ‘hemos fracasado’.
En el curso de dichas reuniones, comenté la necesidad de que reconociéramos los errores de instrumentación de la política económica. Sin embargo, nunca imaginé que Silva Herzog incluiría esa frase en el discurso que pronunció durante la reunión de la banca de julio de 1985. Se trató de un reconocimiento explícito innecesario. Daba la impresión de que Silva Herzog creía que, al unirse a la crítica, se lavaba las manos”.
Más adelante anotó: “En mi opinión, todo esto exhibía un deterioro emocional, cuyas manifestaciones más evidentes fueron su arrogancia e irritabilidad.
En septiembre y octubre de 1985, durante el proceso de elaboración del presupuesto para 1986, se produjo un ambiente de gran tensión entre los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y los de Programación y Presupuesto. Hacienda no aportaba ningún esquema ni abría opciones; sólo manifestaba dudas y críticas”. El entonces secretario de Programación y Presupuesto era precisamente el que fue sucesor de De la Madrid, Carlos Salinas de Gortari.
La realidad es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gobierno de Estados Unidos presionaban a Silva Herzog para que en México se impusieran recortes al gasto público y se abriera la economía al comercio exterior y la inversión extranjera, a cambio de renegociar la deuda externa, a las que éste cedía.
Salinas de Gortari y Héctor Hernández Cervantes, entonces secretario de Comercio y Fomento Industrial –y que había hecho equipo con Salinas-, azuzaban a De la Madrid en su contra acusándolo de entreguista y de comprometer medidas de política económica que eran ajenas a su secretaría, además de irresponsable y soberbio.
De la Madrid cuenta en su libro que “coincidieron” en el día que Silva Herzog presentó su renuncia y él lo despidiera, sin embargo la Presidencia anunció su dimisión con un duro comunicado de prensa en el que poco faltó llamarlo traidor a la patria.
Por cierto, también tuvo otro enemigo muy poderoso, el que fuera sempiterno líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Fidel Velázquez. Cuando más brillaba el “Diamante Negro”, como apodaban a Silva Herzog, un periodista le preguntó a Fidel qué opinaba de su posible candidatura a la presidencia, a lo que contestó, con un puro en su boca y una sonrisa socarrona, “pues que en México no hay racismo”.
Y es que Silva Herzog, cuando fue titular del Infonavit, les quitó a los “líderes obreros”, a sus hijos y compadres, el negocio de la construcción de los departamentos y casas que les eran financiados a los obreros y trabajadores por el organismo tripartita.

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