Misael Núñez Acosta

A los 32 años fue asesinado por pistoleros contratados por la dirección nacional del SNTE

Argonmexico / Por José Antonio Nambo.- En el momento en que fue asesinado, Misael Núñez Acosta tenía 32 años. Nació el primero de agosto de 1949 en el poblado de Tenango, Hidalgo. Fue hijo de una familia de campesinos pobres de religión protestante. Inteligente, terminó sus estudios de primaria sin problemas en Chapulhuacán, Hidalgo. Continuó la secundaria en la escuela Cadete Agustín Melgar, de donde fue expulsado a causa de su inquietud estudiantil. Culminó la secundaria en Tamazunchale, San Luis Potosí, donde fue nombrado representante de su escuela en un concurso de conocimientos generales. De allí pasó a estudiar la normal en el Mexe, Hidalgo. Fue aquí donde se politizó.

Las normales rurales son espacios de lucha. Lo son por dos razones. La primera, porque la pobreza y la opresión de los campesinos es comprendida por sus hijos estudiantes de una manera mucho más racional, como algo que no es inevitable sino que puede ser superado a partir de un proyecto de transformación, y, segunda, porque los alumnos deben luchar permanentemente en contra de la precariedad y por más y mejores becas como parte de su sobrevivencia cotidiana.

Misael no pudo cursar en el Mexe más que los dos primeros años. Fue expulsado por denunciar los malos manejos que se hacían con las raciones alimenticias. Tuvo entonces que luchar en la Dirección de Normales en el Distrito Federal para que lo reinscribieran. Después de oponerse a que lo trasladaran a Atequiza, Jalisco, terminó sus estudios, finalmente, en la normal de Tenería, México, en 1970.
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Misael Núñez es un heredero de la tradición de la escuela normal rural mexicana. Recién terminados sus estudios laboró en los poblados de Tetelia de Islas y Santiago Xolguilancan, Puebla, donde logró la introducción de caminos vecinales, luz y agua, así como la fundación de una telesecundaria en la que trabajó sin recibir sueldo alguno. Fue allí donde contrajo matrimonio con Yolanda Rodríguez, maestra también, con la que vivió el resto de sus días.

Entre 1973 y 1974, trabajando en Cardenal, estado de México, comenzó su labor como organizador y asesor sindical. Nunca más la dejaría. Reconocía la fuerza dirigente de una próxima revolución y muchas de sus energías las dedicó a buscar construir su organización independiente. En Cardenal promovió la formación de un movimiento en contra de la contaminación que producía una fábrica que había en ese lugar.

En el lugar en que estuviera, Misael se dedicaba a organizar a la población. En ello estaba el sentido de su vida. En 1974 llegó a la zona de Tulpetlac, donde se encuentra un importante corredor industrial y un enorme centro habitacional obrero. Desde el 73 algunas luchas sindicales comenzaron a “calentar” la zona.

La lucha de los trabajadores de Laminadora Kreimerman en contra del cierre de su centro de trabajo, ligada a pequeños combates, como el de los obreros de Trailmobil por un sindicato independiente, el de VISA, el de TOSA, el de la empacadora Bremer, el del rastro de Xalostoc, fueron creando una situación de insurgencia sindical en la región. Huelgas como la de General Electric o la de Kelvinator tuvieron un impacto importante en un proletariado relativamente recién llegado de muchos lugares del país pero, principalmente, de Hidalgo.

Tulpetlac, igual que Xalostoc y demás zonas de la región, albergan a los obreros de esas fábricas. Allí viven entre los gases tóxicos que escupen las chimeneas de las industrias y carecen de muchos de los más elementales servicios.

Desde el momento mismo de su llegada, Misael buscó organizar a esos obreros. Comenzó haciéndolo primero en su calidad de padres de familia y colonos.

Encabezó la lucha de los habitantes de La Purísima contra la empresa Coca-Cola, que quería instalar una embotelladora apropiándose de unos terrenos destinados a la construcción de una escuela. Para organizar, partía siempre de las necesidades más sentidas de la gente, no del rollo “politizador”. A la lucha por servicios públicos se unieron las colonias La Loma, Texcipa, Tecuexcómac y Los Reyes.

De esas necesidades y de esa unidad nació, a principios de 1976, la Coalición de Colonos de Tulpetlac. Misael impulsó su formación junto con cientos de familias. El mismo elaboró los estatutos que hasta ahora la rigen. A ella dedicó casi todo su tiempo. De ellos recibió algunas de sus más grandes satisfacciones.

El 17 de julio de ese mismo año, en un combativo mitin de masas, se entregó a todas las colonias el Plan Integral de Obras. Después de tres años de luchas ininterrumpidas obtuvieron la introducción de agua potable en La Loma, de Tulpetlac, y la construcción de escuelas en Texalpa y Tecuexcómac.

En 1977, algunos maestros y autoridades pretendieron expulsar a Misael de la escuela donde trabajaba. En una asamblea de colonos y padres de familia, los integrantes de Vanguardia Revolucionaria plantearon: “O se va Misael o nos vamos todos”. Los asistentes respondieron: “Váyanse todos”. Misael quedó desde entonces como director de la escuela.

Para la coalición siempre fue clara la necesidad de vincularse a los trabajadores en lucha. Fue así como ante cada huelga en la región se movilizaba en su apoyo. Los huelguistas recibían dinero, comida y compañía en las guardias. Obreros y colonos se conocían y apoyaban. Misael animó esta convergencia. El mismo actuó en muchas ocasiones asesorando grupos sindicales.

Como dirigente principal de la coalición, Misael fue víctima de muchos ataques. Se le acusó de que en una escuela nocturna que había fundado impartía cursos de instrucción guerrillera, de pertenecer a la Liga 23 de Septiembre, de disparar metralletas en las noches.

Estudios, trabajo, lucha…

En distintas ocasiones las autoridades del estado y el PRI trataron de coptarlo. El Consejo de Colaboración de Ecatepec le ofreció ocupar la Comisión de Educación. El aceptó, llegando a ser incluso el orador principal del presidente municipal de San Cristóbal Ecatepec. A pesar de ello, siguió fiel a la lucha de obreros y colonos. En 1978 el gobierno estatal le ofreció la alcaldía. Misael la rechazó. Más adelante le propusieron ser diputado. Tampoco aceptó.

En 1978 ingresó a la Universidad Autónoma Metropolitana como estudiante en la carrera de derecho. Quería conocer a fondo las cuestiones legales necesarias para actuar como asesor laboral. Más adelante se inscribió en sociología.

Simultáneamente a estas luchas, a sus clases y a sus estudios, Misael comenzó a buscar organizar a los maestros de la región. Con el grupo Unidad Sindical editó un boletín magisterial de nombre Análisis. Cuando dos años después estalló la insurgencia magisterial en el valle de México, había en la zona una base más o menos organizada desde la cual influir en los acontecimientos.

La lucha de los maestros del valle de México, agrupados en la sección 36 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), se inició a mediados de 1980. El movimiento fue explosivo. Los maestros de allí, además de sufrir las mismas condiciones de trabajo que el resto del magisterio nacional (subprofesionalización, edificios escolares carentes de los servicios necesarios, dobles plazas, despotismo de autoridades) trabajan frecuentemente en barrios marginados o proletarios, donde la pobreza, la falta de servicios públicos y la antidemocracia son el caldo de cultivo de una permanente frustración e inconformidad. El charrismo sindical era torpe y agresivo en el control de los maestros. Elba Esther Gordillo era la jefa de jefes de la sección.

El 4 de noviembre de 1980 estalló allí un paro indefinido. Con la asistencia de más de 13 mil maestros, el 13 de noviembre se celebró en Ciudad Universitaria el primer Congreso de Masas. Los dirigentes de Vanguardia Revolucionaria fueron destituidos y la base nombró allí mismo un Comité Ejecutivo Seccional democrático. Misael Núñez fue nombrado secretario de Conflictos de Primarias. Formó parte también de la comisión negociadora que buscó resolver el problema.

Los maestros tuvieron que levantar el paro el 28 de noviembre, después de resolver parcialmente sus demandas. Se prepararon entonces para una nueva movilización y paro, esta vez nacional, en un par de meses. Misael se encontraba organizando la huelga cuando fue asesinado por pistoleros contratados por la dirección nacional del SNTE.

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