México Trabaja por una Solución Pacífica a la Crisis en Venezuela

Muy buenos días, es un gusto recibirlos a todos ustedes en la Cancillería mexicana.

 

Quiero en primer lugar, saludar el esfuerzo, la convocatoria de la Fundación Koffi Annan, saludar al Dr. Alan Doss y en especial a una destacadísima jurista mexicana, Maricarmen Alanís que ha hecho posible con su liderazgo ha hecho posible este encuentro sobre integridad electoral en nuestra región.

Saludo a las autoridades electorales que mucho distinguen con su presencia este evento; en primer lugar al Presidente del Instituto Nacional Electoral, al Dr. Lorenzo Córdoba, a la Magistrada Mónica Soto, integrante del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, gracias Magistrada por estar aquí.

Al Dr. Santiago Nieto, titular de la FEPADE, al Maestro Mario Velázquez, Consejero Presidente del Instituto Electoral de la Ciudad de México.

Saludo a la Senadora con licencia y Embajadora designada en Colombia, Blanca Alcalá quien hoy tiene uno de sus últimos eventos como Presidenta alterna del Parlatino, y aprovecho para agradecer al Parlatino su participación en este evento.

De manera muy especial quiero reconocer y agradecer la presencia que mucho honra a la Cancillería y a México, de los expresidentes Ricardo Lagos de Chile y Laura Chinchilla de  Costa Rica, dos amigos entrañables de México a quien mucho admiramos y que reconocemos enormemente su presencia. Gracias por estar en este seminario, gracias por estar en México nuevamente, México siempre es su casa.

Agradezco la presencia de representantes del cuerpo diplomático acreditado en México, de representantes de organizaciones de organismos internacionales, muchas gracias por estar aquí.

Saludo a mis compañeros de la Cancillería, al Embajador Ruiz Cabañas, a la Embajadora Flores, y a todos quienes han participado en la organización de este evento y por supuesto a los representantes de los medios de comunicación.

Este evento para hablar en estos dos días sobre la integridad electoral llega en un momento sin duda oportuno, para hablar de un tema de gran relevancia para nuestro continente y particularmente para México.

México a lo largo de muy poco tiempo, (visto en un contexto histórico) ha construido una democracia real y efectiva. Apenas la transición democrática en México, (podemos discutirse) ocurrió el punto focal en el año 97 o tal vez en el año 2 mil con la alternancia presidencial, pero sin duda alguna perspectiva histórica, es un evento reciente, evento extraordinario el que de forma pacífica logramos transitar a una democracia electoral de libertades y sobre todo de instituciones independientes y eficaces.

Si algo explica como instrumento de cambio la transición democrática que ocurrió en México, fue la creación de instituciones electorales fuertes, autónomas y creíbles que son la columna vertebral de la integridad electoral el día de hoy. Y eso, hoy que hablamos mucho de nuestras deficiencias, de los defectos, de las vulnerabilidades de nuestro sistema electoral, no podemos perder de vista porque sería una injusticia con la historia de México y sobre todo con quienes hicieron posible esa transformación, no reconocer que México hoy es una democracia electoral plena, y eso se debe a las instituciones autónomas que fueron creadas  apenas hace un par de décadas y que han venido fortaleciéndose a lo largo de los últimos años.

La creación de un instituto ciudadano autónomo, responsable de organizar las elecciones, quitando esa responsabilidad al Poder Ejecutivo, fue tal vez el paso determinante que dio lugar a la transición a la democracia plena en México.

El tener no solamente un organizador de las elecciones, sino tener un tribunal, también autónomo, con legitimidad en sus decisiones y plena credibilidad, ha sido fundamental en cada uno de los procesos electorales que hemos visto no solamente en las elecciones presidenciales, sino también en los estados y en las elecciones legislativas.

Por lo tanto, en México si algo debemos hacer para proteger la integridad electoral, el primer elemento fundamental es fortalecer y reconocer a nuestros órganos electorales, al Instituto Nacional Electoral, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y a la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales de la Procuraduría General de la República.

Y por supuesto ahora, a partir de la reforma electoral reciente, a los órganos estatales que hoy actúan en concurrencia con el órgano Electoral Federal.

Sin duda nuestra democracia electoral tiene múltiples defectos, que como aquí se ha dicho, no podemos ignorar y que se tiene que atender puntualmente de manera frontal, el uso del dinero ilícito en las campañas, los actos de promoción ilícita, las inequidades. Existen actos anticipados de campaña, en fin, existen por supuesto retos muy importantes, pero debemos de partir de la base, los mexicanos de que hoy somos una democracia electoral y lo que estamos protegiendo es algo que no se construyó de la noche a la mañana y que tiene que ser protegido.

Y ese es el gran reto que enfrentamos en 2018, y para enfrentar este reto tenemos un instrumento muy poderoso, un instrumento al cual México debe de acceder con convicción y con alegría, que es el escrutinio internacional, el escrutinio sobre la organización del proceso electoral, sobre la actuación de los órganos jurisdiccionales, y en general sobre el desempeño del proceso en sí mismo.

Por eso es tan importante un evento como el día de hoy, que sea en México y por eso en México abrimos los brazos a todas aquellas instituciones con experiencia, prestigio, credibilidad, que quieren venir a México a observarnos, a señalar nuestros defectos para ser cada vez mejores, advertir riesgos, porque México es un país que cree en el escrutinio internacional como un poderoso instrumento de cambio, de perfeccionamiento y de defensa de los valores democráticos.

En este sentido, México también cree que no podemos únicamente ver por lo que ocurre en nuestro país, por eso la pertinencia de desarrollar un diálogo de carácter latinoamericano y hablar de la integridad electoral como un valor fundamental a proteger y a fomentar en nuestra región y es mucho lo que podemos aprender entre nosotros, es mucho lo que podemos conocer de experiencias de éxito, también de casos problemáticos que han existido en países con circunstancias, si bien, no idénticas sí similares comparables a las nuestras.

Y por supuesto, y no quiero ser omiso en ello, también los países latinoamericanos debemos alzar la voz en todos los espacios, cuando la democracia en América Latina se ve amenazada.

América es un continente que decidió ser democrático, particularmente el 11 de septiembre de 2001 en Lima, la Organización de Estados Americanos firmó la Carta Democrática en un continente con gravísimos antecedentes de gobiernos autoritarios, de accesos al poder por la vía de la fuerza, el continente decidió ser democrático y asumimos un compromiso colectivo, de defensa de la democracia como la única forma de gobierno admisible en nuestro continente, la democracia electoral, equitativa, con pleno respeto al división de poderes.

Por eso la comunidad internacional, como lo expresamos en la ciudad de Lima, el pasado 8 de agosto, ve con enorme preocupación lo que está ocurriendo en una nación hermana de nuestro continente que es Venezuela.

La región no puede permanecer callada ante una situación donde un gobierno decide cancelar elecciones porque las encuetas no le favorecen, un gobierno que opta por encarcelar a los políticos que le cuestionan, un gobierno que decide abolir a un Congreso la Asamblea Nacional, simplemente porque tiene mayoría opositora.

Lo que está ocurriendo en Venezuela ahora con la elección de una Asamblea Constituyente que no reconocemos por su origen y por su naturaleza, lo que se ha convertido en un poder supranacional por encima de los poderes democráticamente constituidos, es un gravísimo retroceso a lo que está ocurriendo al proceso de democratización en la región.

Y por lo tanto, espacios como este, deben ocuparse de este caso y de cualquier otro que atente contra este sistema de gobierno extraordinario, profundamente potente, pero también muy vulnerable que es la democracia, lo decimos desde México no porque nuestra democracia sea perfecta, sino porque creemos como dije hace un momento, que vivimos un momento en abrirnos al escrutinio internacional para reconocer nuestros problemas y a partir de ahí corregirlos y ser mejores.

Pero eso también implica una responsabilidad, de señalar lo que en otras naciones ocurre, particularmente cuando vemos que en casos como este, que son casos extremos, lamentables y muy doloroso, donde se atenta contra esta forma de gobierno que como decía aquella famosa frase de Churchill “es la peor, excepto por todas las demás”, pero que también es una forma de gobierno que es la única que nos puede dar armonía, coexistencia pacífica y sobre todo avanzar en los enormes retos que como países y como región hoy enfrentamos.

Celebro nuevamente la celebración de este seminario, agradezco a los organizadores, y mucho honra a la Cancillería mexicana el que nos hayan escogido como sede de este espacio de reflexión. Necesitamos muchas discusiones como estas, necesitamos hablar mucho sobra la democracia, sobre la identidad de la democracia, pero sobre todo debemos hacer mucho para protegerla, para defenderla y hacerla más eficaz.

Muchas felicidades y muchas gracias.