Contra la Verdad

Argonmexico

Es para vivir entre el miedo, con el miedo, en el miedo, aquí donde la vida no vale nada. México es el único país de América entre los primeros diez lugares del estudio realizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). El 9 de mayo publicó los resultados de su Estudio sobre Conflictos Armados 2017, que ubica a México como el segundo país con más asesinatos (23 mil muertos en 2016) como consecuencia de una "guerra" interna entre cárteles del narcotráfico.

Se revisaron los casos de 36 países con conflictos armados para elaborar la lista. México supera los 17 mil muertos de Afganistán y los 16 mil de Irak, tercer y cuarto lugar de la lista, respectivamente. Siria, con 50 mil muertos en 2016, encabeza el trágico registro, que cuenta con otros 8 países de las regiones de Medio Oriente y África subsahariana.

Los periodistas han sido blanco continuo de los sicarios del narcotráfico, sólo este reciente 15 de mayo en Culiacán Sinaloa Javier Valdez Cárdenas fue acribillado por un grupo de sujetos que le dispararon a quemarropa justo a unos metros del semanario Río Doce, un periódico en el que Javier trabajaba con empeño desde hace varios años, en el que cada semana publicaba su columna “La Mala Yerba”, la cual compartía con ese humor que lo caracterizaba –consuman y luego rolénla– solía comentar.

Ese mismo día cerca de las 22 horas en Autlan, Jalisco, Sonia Córdova, subdirectora del semanario El Costeño de Autlán, y su hijo Jonathan Rodríguez Córdova fueron baleados mientras circulaban con su vehículo. De acuerdo con fuentes de la Procuraduría de Jalisco, el hijo de la periodista, quien se desempeñaba como reportero del diario falleció en el lugar, mientras que ella fue trasladada a un hospital y se reporta grave hasta las últimas noticias.

El sinaloense se convirtió en el sexto periodista asesinado; Sonia y su hijo Jonathan de 26 años serían la séptima y octava víctima en lo que va del 2017. El pasado 2 de marzo fue ejecutado Cecilio Pineda Brito, periodista independiente en Guerrero y colaborador de La Jornada, y el 19 del mismo mes, en Veracruz, le quitaron la vida al columnista Ricardo Monlui, director del diario El Político y columnista de temas de la industria cañera en el Diario de Xalapa.

Cuatro días después, el 23 de marzo, mataron a Miroslava Breach, reportera del periódico La Jornada en la capital de Chihuahua. El 14 de abril fue asesinado en La Paz, Baja California Sur, Maximino Rodríguez, y el 2 de mayo Filiberto Álvarez, reportero de una radio de Morelos.

A principios de los 90, Valdez fue reportero de los noticieros televisivos del Canal 3, en Culiacán, posteriormente ingresó al periódico Noroeste y desde 1998 fue corresponsal de La Jornada.

Entre los galardones que obtuvo destacan el Premio Sinaloa de Periodismo y el International Press Freedom Award del Comité para la Protección de Periodistas, con base en Nueva York.

Algunas de sus crónicas fueron publicadas en revistas como Proceso, Gatopardo y Emeequis. Este mismo lunes, antes de morir asesinado, Valdez envío a La Jornada una nota sobre la protesta de maestros que exigían justicia por sus compañeros asesinados.

A principios de mayo, el periodista sinaloense –también corresponsal de la agencia francesa AFP– había enviado un reportaje al mismo rotativo con el título: “El compadre de El Chapo, su peor enemigo”, donde narraba cómo Dámaso López Núñez, El Licenciado, había ayudado a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera a escapar del penal de Puente Grande, Jalisco.

La nota conjunta, también firmada por Gustavo Carrillo, señalaba, entre otras cosas, que López Núñez “fue policía ministerial en Sinaloa, pero su trayectoria cobró relevancia en enero de 2001 al permitir, como jefe de seguridad del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 2, Puente Grande, en Jalisco, que Joaquín El Chapo Guzmán Loera se convirtiera en el primer reo en fugarse de una prisión de máxima seguridad en México”.

Precisó: “La amistad de López Núñez con El Chapo creció hasta llegar al compadrazgo, y luego de ello El Licenciado se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza y presuntamente en el sucesor de Guzmán Loera tras su extradición a Estados Unidos, en enero de este año”.

Apenas en octubre pasado, Valdez dijo a la agencia EFE que el periodismo “valiente” y “digno” que se hace en México “no tiene sociedad alrededor, está solo”, y por eso cada vez es más escaso en un país donde el crimen organizado y los gobiernos corruptos imponen el silencio a punta de bala o dinero.

El periodista, autor de la columna Mala Yerba, también publicó distintos libros sobre el narcotráfico, entre ellos, “Miss narco” (2009), “Los morros del narco” (2011), “Con una granada en la boca: heridas de guerra del narcotráfico en México” (2014) y “Huérfanos del narco”.

El fiscal general de Sinaloa, Juan José Rios Estavillo, reconoció la labor del periodista como “una clara línea de investigación” sobre su crimen, y aseguró que ya trabajan con las autoridades federales para el esclarecer los hechos, así como para dar protección a todos los trabajadores del semanario Ríodoce y a la familia de la víctima.

Por su parte, el presidente Enrique Peña Nieto condenó desde su cuenta de Twitter el asesinato, e informó que giró instrucciones a la Fiscalía Especial de Atención a Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) para que apoye en las investigaciones de las autoridadessinaloenses. “Reitero nuestro compromiso con la libertad de expresión y prensa, fundamentales para nuestra democracia”, escribió.

Ojalá en un futuro inmediato pueda detenerse esta grave ola de violencia, propiciada por todas las miserias que acosan a nuestra sociedad y que son producto de la gran corrupción e ineficiencia de estos pésimos funcionarios que hemos permitido ocupar los puestos de poder. Y está claro que no pueden, ni quieren modificar sus nefastas conductas.

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