Competencia Real

logo-percepcionesArgonmexico.com / La competencia estimula la innovación científica y tecnológica; crea nuevas formas del hacer, con más eficiencia. A México le urge detonar su crecimiento económico, incorporarse a las economías dinámicas;  le urge promover la competencia y permitirles a nuevos protagonistas accesar a los mercados.

Este dinamismo crea empleos, multiplica la inversión y al ampliar los mercados crecen las oportunidades. A nuestros jóvenes les apura que  demos este paso. Es –luego entonces- de vital importancia eliminar las barreras que impiden la  competencia; los monopolios que además de ser el principal inhibidor de esta, condicionan a que sólo unos cuantos detenten el control de actividades y mercados.

Tan sencillo como esto, si las empresas no tienen que competir no hacen esfuerzos para mejorar sus capacidades y sus ventajas competitivas, que a la postre impactan en el bienestar de todos. Los monopolios privilegian a unos y vetan a otros, su influencia es tal que condiciona políticas públicas para beneficio único de estos.

La buena noticia es que la iniciativa antimonopolios presentada en días pasados por Felipe Caderón, propone cambios a la Ley Federal de Competencia Económica, al Código Penal Federal y al Código Fiscal de la Federación, que contempla sanciones administrativas, fiscales e incluso penales para quienes incurran en prácticas monopólicas.

Valdría la pena que por encima de cualquier interés privado o grupal, el Congreso tenga una buena reacción ante ésta. De ser enriquecida y aprobada por el Congreso la tan esperada iniciativa, la Comisión Federal de Competencia tendría mejores instrumentos para investigar los ejercicios monopólicos y a la postre, pondría a México a la altura de las mejores prácticas internacionales en materia de competencia.

Se establecerían sanciones monetarias de hasta el 10% de los ingresos de quien comete una práctica monopólica, como se hace en países desarrollados. Se harían efectivas las penas de cárcel que actualmente son letra muerta en el Código Penal, para aquellos actores que capturan rentas a través de la explotación o manipulación del entorno económico, en lugar de generar ganancias legítimas a través de la innovación científica y tecnológica.

O bien, para aquellas personas directamente involucradas en conspiraciones para elevar convencionalmente los precios a costa de los consumidores, más allá de la responsabilidad de la empresa para la que trabajan. Bienvenida, esperemos no sea sólo una iniciativa electorera, porque el agua ya nos llegó a los aparejos.

eduardotrejo_s@yahoo.com

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