Esténtor Político

¡Cristo sigue en la cruz…!; la salvación será por todos.

Por Miguel Ángel Casique Olivos

*Argonmexico/ En su homilía en la celebración del lunes 6 de abril, y en los primeros días de la Semana Santa, el Papa Francisco volvió hacer un llamado a que se esté cerca de los más necesitados en estos tiempos de pandemia del Covid-19 que afecta en todo el mundo; también volvió a cuestionar la desigualdad social que impera en el planeta, «hay mucho dinero en pocas manos, y al mismo tiempo, mucha pobreza en millones de personas”.

El Lunes Santo, en su prédica, denunció que «seremos juzgados por cómo hayamos obrado con los más pobres» y recordó lo que Jesús (Cristo) dijo: “a los pobres siempre los tendréis con vosotros…, yo estaré siempre con vosotros en los pobres, presente en ellos”; la primera parte de la de la frase en Mateo 26, cuando Jesús se hallaba en Betania.

Las opiniones y las consejas del máximo representante del catolicismo deben tomarse en cuenta y deben abonar a la reflexión y sobre todo actuar en consecuencia. Porque, ¿quién o quiénes son los que no están cerca de los pobres?, ¿por qué se han alejado de ellos e incluso, -como el mismo pontífice dice- hay una cultura de indiferencia y negacionista hacia ellos? Y más aún, ¿por qué a los pobres siempre se les apalea, maltrata y son los que más injusticias sufren con todos los males de la sociedad?

Las angustias y pesares para los pobres en situaciones como la reciente, donde el planeta entero vive con la pandemia que ya que ya generó miles de pérdidas humanas y aún no se sabe, con certeza, cuántos seres humanos morirán, son de los estragos más fuertes que jamás se podrán olvidar.

Hoy mismo parece que, sobre todos los puntos y rincones de la tierra, Cristo sigue en la cruz y que la salvación de la humanidad será sólo por todos los seres humanos y no importa el credo que profesen. En todos los países se debe cobrar consciencia de la necesidad de una  sociedad nueva, un mundo justo y equitativo donde los pobres no sean relegados y olvidados por quienes, por mezquindad, obsesión o por avaricia, concentran la inmensa riqueza que se genera por todo los habitantes del planeta. En el hombre, en todos los hombres, está la sustancia principal que debe generar un cambio.

Hoy, es cierto, se viven tiempos de cambio y no el cambio que pregona la Cuarta Transformación (4T), porque ésta sólo está acelerando el proceso para una transformación verdadera; su tarea, ya se ve en poco tiempo de administración, ha sido generar más inconformidad social y mostrar que a México le sigue haciendo falta un verdadero gobierno, que esté con los pobres, los voltee a ver, no los ignore, que gobierna para ellos y junto con ellos. Esa transformación va a venir porque la necesita la sociedad.

Es Semana Santa y la crisis en México será más espantosa y cruel: hasta ayer eran 125 muertos y la cifra, al terminar la semana, podría ser arriba de 500; hay 2 mil 439 casos confirmados para ayer, dato que creció, del 22 de marzo a la fecha, en un más de mil 200 por ciento; hoy las playas se ven vacías, la gente no sale o sale muy poco, tampoco los viacrucis de Viernes Ssanto se verán como en otros años. Cristo seguirá en la cruz en medio de los efectos de la crisis pandémica; en medio de que los millones de mexicanos que ya les empiece a faltar el pan y la comida en sus hogares; en medio del cinismo y la demagogia de políticos, sobre todo a nivel federal (presidente) y estatal (gobernadores), que son puestos desde donde se pueden y deben tomar acciones serias y efectivas con alguna posibilidad de mejorar la vida de la población y hacerla más humana.

Para millones de mexicanos Cristo significó mucho; Cristo ayunó, pero en solidaridad con todos; Cristo estuvo entre los pobres, los defendía y era su salvación en la fe. Ahora son tiempos difíciles, de choque brutal de los que tienen todo y los que no tienen nada, de una inmensa concentración de riqueza, un 1 por ciento de la población, contra el 99 por ciento que no tiene nada o muy poco, un 99 por ciento que vive en la pobreza y carece de todo.

Quien niega, entonces a los pobres, es el hombre sucio con ansias de riqueza; es aquel hombre que gobierna mal y no lo hace para los pobres; apalearlos o no darles de comer en situación de crisis es negarlos y ocultarlos; quien los niega, entorpece la bondad que existe sobre la tierra de tener tanta riqueza, pero muy mal distribuida. Los avances en la técnica y la ciencia han hecho que se produzca como nunca antes en la historia, los milagros que ha dado la civilización son únicos y se tienen que aprovechar al máximo.

A pesar de todo esto, la única manera de que la humanidad se salve, -y no importa por qué camino se logre, si con las experiencias trágicas que se tengan por las pandemias como el coronavirus o por llamados como los del papa Francisco-, se debe crear consciencia y actuar. Lo que sí se tiene que hacer es bajar al hombre del tormento, dándole pan y comida, vivienda, salud, educación, seguridad, y en general bienestar social; eso, desde el punto más general, será bajar a Cristo de su cruz y sería darle verdadera libertad y justicia al hombre.

El clímax no político…

A López Obrador ya se le está armando “la gorda”. Hoy por la mañana dijo que no dará unas cuantas mañaneras, pero  los empresarios ya están más que molestos y se notó este día cuando Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, presentó los puntos que conformaron la propuesta que la IP presentó al presidente ante la crisis generada por el Covid-19.

El directivo remarcó que el sector empresarial nunca planteó al titular del Ejecutivo Federal condonaciones de impuestos porque «Este es un problema de liquidez y subrayó, no es un problema de solvencia. Desde las pequeñas hasta las grandes empresas trabajaban el mes de febrero sin problemas, cubrían sus responsabilidades fiscales, pero de un día a otro se dejó de operar, no por falta de capacidad ni de activos, sino por una situación fuera de control».

Algunos de los puntos propuestos son: que se difiera el 100 por ciento de las contribuciones a la seguridad social para el sector de la hotelería, aviación, turístico y de restaurantes; que se aumente la deuda del país en cuatro puntos del Producto Interno Bruto (PIB), y que eso se use para la crisis que está en puerta; que se desarrolle un programa de infraestructura con fondos públicos y privados, la idea sugerida es que se le asigne a cada entidad un gran proyecto de infraestructura y entre otra que exista apoyo entre privados mediante una estructura para que empresas con capacidad económica apoyen a sus proveedores mediante pagos a no más de 30 días y que privados con la capacidad de apoyar a negocios más pequeños lo hagan con apoyos salariales o recursos.

La respuesta del presidente no tarda; o acepta una tregua y negocia con la IP o la confrontación se ahonda y desata una guerra más fuerte entre empresarios y el gobierno; por lo pronto, se dejaron ver, entre algunas opiniones que ahí se dieron, que un paso siguiente sería la protesta de los empresarios como sacar mantas haciendo un llamado a no votar por gobiernos como el de López Obrador. ¿Se llegará a este punto? Por lo pronto, la aprobación de López Obrador, según la encuesta diaria, ya está en 47 por ciento. Por el momento, querido lector, es todo.