Es Cierto, te Quedé a Deber…

Por Jaime Claudio

Argonmexico / Es cierto. Es muy cierto, te quedé a deber. No te cuidé como debía. No te di todo lo que tú te merecías.

Es más, me quedé a deber a mí mismo.

Por haberte dejado tan incierta. Tan sola. Tan triste. Tan tristemente sola, como nada. Como nunca. Como el alba que no ve ni la noche, ni un día completo.

Y que no las ve juntas, unidas, como la aurora del amanecer temprano. Del tiempo que no se compuso en las playas, o en las ciudades de la cultura y de la tradición.

Ni al horizonte que estaba tan lejano. Tan lejos y tan cerca de las lágrimas de un huérfano asustado muy temprano.

Sí. Es cierto, te quedé a deber, como un paria le debe a un artesano, que no le ha dejado ver el cielo embravecido, con un ciclón que se llevó hasta al viento, todo por ver un universo etéreo.

Un amor nunca existido. Un aliento de nada que dispuso, que fueras lo mejor del siglo o de un milenio. De un andar invidente, sordomudo, callado, tratando de avizorar algo en un mundo oscuro.

Pero si algo es que te debo, ¡Te lo pago!

Si, hoy te lo he de pagar con besos, con cariños. Esos que te negué, en su momento, te lo he de entregar en gran aliento.

En grande corazón que ahora te dice: Te quiero más que a nada. Más que a nadie, más que al agua en un desierto de millones de años sempiternos. En siglos de luces gris invierno.

En milenios que nadie ha descansado…