Antorcha CDMX promueve la Danza Folclórica entre los Jóvenes

Por: Nancy Grajeda

Argonmexico / “La finalidad de la danza folclórica es difundir nuestra cultura. La danza folclórica se practica por tradición. Cada estado de la república aporta un hermoso legado a la cultura mexicana. No sólo es la pasión, sino el compromiso de seguir con las tradiciones por las cuales se puede ver la belleza de nuestro México”, manifestó Oscar Martínez, instructor de folclórica en la preparatoria Lázaro Cárdenas, plantel Balderas y bailarín del Ballet Folclórico de México.

A través estos talleres de danza impartidos por profesores del Movimiento Antorchista en, esta institución educativa se busca que los jóvenes sean partícipes del desarrollo cultural del país.

“La cultura debe ser considerada como una necesidad primordial entre los seres humanos, pues favorece a su desarrollo y progreso; pero hoy en día la cultura se encuentra elitizada quienes tienen acceso y recursos para presenciar una puesta en escena y practicarla por los altos costos”, denunció el profesor de daza.

Dijo que ve positivo que en las escuelas creadas por el Movimiento Antorchista se promueva el arte y la cultura, como lo es la danza folclórica, así como diferentes manifestaciones artísticas, y que a su vez se promueven competencias de gran relevancia como la Espartaqueada Nacional Cultural, en donde uno de sus concursos más concurrido precisamente el de danza y baile.

En esta ocasión los jóvenes bailarines están ensayando el Baile Tierra Caliente del Estado de México, en donde los bailadores, un hombre y una mujer, van pasando de pareja en pareja, limitados por dos circunstancias: Una, su resistencia física y la otra, la ansiedad de las parejas que esperan su turno para demostrar también sus facultades dancísticas, de tal forma que la primera pareja inicia una competencia amistosa que se contagia a los  asistentes. Las parejas bailan sobre una tarima que se coloca en la boca de una fosa rectangular aproximadamente de 70 x 200 y 80 cm., excavada en el suelo, en cuyo fondo se depositan dos cántaros con agua y, que entre la tarima, la cepa excavada y los cántaros, dan una explicable resonancia al zapateo de los bailadores quienes por parejas piden su oportunidad para ejecutar sus mejores pasos..