México sin Desarrollo Económico a Pesar de la Cooperación Internacional Financiera y la Asesoría Técnica

México sin Desarrollo Económico a Pesar de la Cooperación Internacional Financiera y la Asesoría Técnica

Por José Luna

Argonmexico / Desde 1960 México ha sido una nación elegible para ser acreedora al financiamiento para el desarrollo que entregan las instituciones multilaterales, así como para estar acompañada de la ayuda técnica que extienden los mismos organismos en diferentes áreas para el desarrollo. La elegibilidad la define la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a través de la evolución del ingreso nacional bruto per cápita que mide globalmente el Banco Mundial. Las economías, al alcanzar el nivel de ingreso alto abandonan la lista.

En ese sentido, el presente documento centra su interés en transmitir en qué consiste la cooperación internacional para el desarrollo y la ayuda técnica que se entrega. De igual forma, presenta los cambios que han ocurrido en la historia en la lista de países donantes y de receptores. Finalmente, hace un recuento de la evolución de nuestro país con relación a su ingreso nacional bruto per cápita y su permanencia en la lista de receptores, además de hacer un análisis de su desarrollo a través de diversas comparaciones históricas frente a naciones latinoamericanas, africanas, europeas y asiáticas.

Nuestro país, junto con otras economías, tuvo un impulso positivo después de los años de la crisis financiera de 2001, que les valió un crecimiento significativo en el INB per cápita, lo que para algunos les representó la salida de la lista de países receptores tras alcanzar la categoría de naciones con ingreso alto, Chile y Uruguay entre ellos.

Diversos factores geopolíticos y económicos han motivado una baja en el crecimiento económico en la mayoría de los países en los últimos dos años (se espera que se extienda al menos hasta 2018), sobre todo en los que no cuentan con un desarrollo de tecnología propia. Esta contracción puso en entredicho la salida de la lista de algunos países, como Turquía, que regresó a niveles por debajo de los de alto ingreso.

Por el contrario, para naciones como Argentina, Brasil, México y Sudáfrica, esta perspectiva negativa implica un retroceso en el nivel de su INB per cápita de entre 6 y 9 años, lo que las revierte de la inercia positiva que tanto les costó adquirir tras la crisis bancaria de 2001 y que además los aleja indefinidamente de lograr su consolidación de Estados con ingreso alto.