Uno Menos

devaneosargonmexico.com/ Claro que falta mucho por hacer, pero para empezar no está nada mal extinguir el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro (LyFC). El motivo: su comprobada ineficiencia operativa y financiera.

Debemos agradecer este hecho todos los mexicanos, pues además de pagar altos costos por la luz, el gobierno apoquinaba un subsidio anual de 40 mil millones de pesos, como siempre, todo salía de la bolsa de los contribuyentes, para que los agremiados al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) holgazanearan gustosos.

Ciudadanos de primera clase –nosotros somos de segunda en todo caso- trabajan poco, y mal; reciben mucho, se jubilan con sueldo y prestaciones completas, mientras nosotros recibimos un deficiente servicio de luz y les costeamos su alegre vida. ¡Se acabo! sí existe alguien que esté en contra de esta medida que se cambie de país, pues en éste deseamos fervientemente deshacernos de lacras, engendros y demás lastres que nos mantienen sin avanzar con pasos sólidos.

En el pasado, por así convenir a sus intereses personales, muy personales, los priistas alimentaron y dejaron crecer estos tumores que hemos heredado sexenio con sexenio, y el único remedio para estos males es lo que hizo nuestro Señor Presidente, extinguirlo.

Y sí, todos vamos a pagar el costo, pues apoyados por esos que se cuelgan de cualquier conflicto que les dé un escenario, ya organizaron su primera marcha, dónde los ciudadanos importamos un cuerno. Despojaron a la Feria Internacional del Libro de su sede, pues para el Gobierno perredista, estos movimientos populares, que suponen tienen mayores rendimientos políticos están por encima de la educación ¡Es internacionalmente vergonzoso!

Así, continuarán realizando marchas, plantones, saboteando el sistema eléctrico, y cuanto haya, pues obviamente no están interesados en dejar sus canonjías de primera, incluyendo una cuantiosa liquidación de dos años y medio de salario, con la cual estoy en desacuerdo. Vuelvo a cuestionar el trato privilegiado que tienen estos grupos en relación con los ciudadanos comunes. Aún así la determinación de Felipe Calderón es encomiable, no se quedó atrapado como sus predecesores, en las amenazas de uno de los muchos fascinerosos que pululan en nuestra vida pública.

Hay que exigir transparencia a los sindicatos. Lo que sucede ahí, información que todos debemos conocer, es coartada para esconder las maniobras de líderes corruptos, ¿conocemos alguno que no lo sea? Los otros sinvergüenzas que tampoco quieren dejar sus excesivos presupuestos son los honorables Manlio Fabio Beltrones y Jesús Ortega, quienes brincaron con estúpidos discursitos contra la propuesta del panista César Nava de reducir en 50 por ciento las prerrogativas que se entregan a los partidos políticos para actividades ordinarias.

Beltrones, del PRI, dijo: Creo que es una cortina de humo que está lanzando el dirigente nacional del PAN, y de manera tardía. Lo de la cortina de humo, no lo entendí, que nos aclare que se supone que quiere tapar César Nava; además, éste señor no habrá escuchado la frase de “nunca es tarde para recapacitar” o “más vale tarde que nunca”.

Jesús Ortega, del PRD, dijo: No quiere el Gobierno desprenderse de un ejército de burócratas de alto nivel… Nava desvía la atención hacia el IFE y los partidos; por esa razón es demagógica. Además, acusó al PAN de no importarle prescindir de esos recursos, pues obtienen lo que quieren, nada más que de manera ilícita por parte del Gobierno Federal. Yo conmino a Ortega nos aclare y fundamente esa acusación, pues sí sabe algo, debe denunciarlo y no hablar por hablar.

Un tal Pedro Vázquez del PT dijo que la iniciativa es mediática, populista y falsa, y que su objetivo es congraciarse con la ciudadanía. ¿Qué no están para eso?, para buscar soluciones de las que nos congratulemos todos los ciudadanos?
Estos “servidores públicos” olvidan que esta ha sido una de las propuestas que nosotros hemos enlistado, entre otras, como reducir el número de diputados, sus privilegios; los sindicalistas charros, y todo lo que sabemos que está del carambas; y, sin exagerar, podría decir que todo lo está, empezando por ellos que se sirven con la cuchara grande, o mejor dicho, cucharonzote.

Ortega de plano se descaró al decir que si no les dan suficientes recursos tendrían que buscar financiamiento privado e ilícito; ahora resulta que hay que cuidarles la ética con el dinero del pueblo, o sea, no son honrados por que esa sea una cualidad intrínseca en ellos. Creo que es un peligro tener esa clase de personas de frágil y comodina honestidad.

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