Sobreviviente de la Bomba Atómica, Yasuaki Yamashita.

De Sobreviviente de la Bomba Atómica, Yasuaki Yamashita.la Redacción

Argonmexico.com / Yo tenía seis años, vivía en la ciudad de Nagasaki, 2.5 kilómetros del centro. Si la bomba hubiera caído al blanco, que era Astillero, en donde construían los barcos de guerra, yo no estaría aquí platicando esta tragedia de la humanidad.

 

El Astillero estaba localizado unos 500 metros en línea directa a la casa donde vivíamos. Por suerte, el clima no estaba favorable y había poca visibilidad, pero el piloto tenía que deshacerse de la bomba, porque si no, no tenía suficiente combustible para regresar a la base de donde había despegado.

Otra suerte para Nagasaki, pero muy mala suerte, es que ese día la bomba iba a la ciudad de Kokura, donde se fabricaban armamentos. Pero cuando el piloto llegó arriba de la ciudad de Kokura no había suficiente visibilidad. Entonces, él decidió en ese momento volar a Nagasaki y tirarla, la bomba cayó en la orilla de la ciudad. Y, entonces, la destrucción estuvo menor que en Hiroshima,

En Hiroshima, murieron 130 o 150 mil personas por la explosión y en Nagasaki se calculan como 70 o 75 mil. Hiroshima es una ciudad abierta, la bomba estalló en el centro de la ciudad a 500 metros de altura, el calor llegó a seis mil grados, la explosión se expandió arrasando todo a su paso.

En cambio, Nagasaki es muy montañosa y eso sirvió para algo de protección. Ese día yo estaba jugando cerca de mi casa con mi mamá, quien estaba preparando comida de medio día. No me acuerdo por qué ese día no había ido con mis amigos a la montaña cercana para cazar libélulas o cigarras, eso era nuestra diversión cotidiana.

Bueno, yo estaba con mi mamá y un vecino pasó diciendo a mi madre que tenía que cuidarnos porque estaba volando un avión, dijo mi mamá: “no pasará nada como de costumbre”, es que normalmente en la ciudad de Nagasaki no había ataque aéreo.

En ese momento una hermana quien estaba dentro de la casa escuchando la radio, vino a decirle a mi mamá, cosa que había mencionado el vecino un poco antes. Entonces, mi mamá me llamó diciendo, por si acaso vamos a entrar a la casa.

Tomó mi mano y entramos por la parte de la cocina, en ese momento vino una luz tan fuerte –hagan de cuenta– miles de relámpagos al mismo tiempo y tremendo ruido. Mi mamá me jaló al suelo y me cubrió con su cuerpo, escuchamos ruidos y sentimos que estaban volando cosas, de repente total silencio.

Nosotros, entramos al refugio de la casa. Cada casa tenía su propio refugio debajo del piso. En la construcción japonesa, el piso de la casa esta elevado un poco del suelo para tener paso de aire. En el refugio ya estaba mi hermana, nos quedamos un rato ahí.

Mi hermana había recibido en su cabeza pequeños pedazos de vidrios, se estaba desangrando. Mi mamá con mucho cuidado los limpió y después nos cambiamos al refugio de la comunidad. En ese momento, mi hermana que tenía prótesis en una pierna –ustedes pueden imaginar— en aquél entonces la prótesis no era tan buena como en la actualidad. Sin embargo, mi hermana corrió como gente normal hasta el refugio. Es la primera vez y última vez que vi a mi hermana correr de esa manera.

Regresaban los niños que habían ido a la montaña y uno de los niños tenía tremenda quemadura y sufrió mucho. En dos o tres días el niño murió agusanado. En la noche, podríamos ver la ciudad en llamas días y días, no teníamos nada que comer, estábamos muriendo de hambre.

Mi mamá, nos llevó con un pariente que vivía en el campo, ahí había algo que comer, no mucho, pero si había de comer. Cuando fuimos al campo, caminamos cerca del epicentro y lo que vivos era más que infierno, es difícil, creo que imposible de describir la pesadilla viva que ahí había.

Después de graduarme de la escuela, comencé a trabajar en el hospital de la bomba atómica en la ciudad de Nagasaki, vi muchas cosas, muchas personas que sufrían.

 

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