Por Jaime Arizmendi

*A sus 90, PRI, Camposanto de Cadáveres Políticos y Fantasmas

*Ovación a Del Mazo Rompe el Velorio

Argonmexico / Si 20 años no es nada; ¿noventa?… José Narro Robles, uno de los cuatro que han declarado su aspiración a encabezar al Partido Revolucionario Institucional, fue el primero en llegar y el último en salir de la sede nacional del tricolor, en el evento con que ese instituto político celebró este lunes sus 90 años de existencia. “Alito”, Alejandro Moreno, aún gobernador de Campeche, no se vio en la fiesta priísta.

Al acto en que el diputado mexiquense Ernesto Nemer, en su calidad de secretario Técnico del Consejo Político Nacional, hizo breve relatoría del partido y cedió el micrófono a la presidenta del CEN, la senadora Claudia Ruiz Massieu, quien reconoció: Estamos ante el fin de una era y debemos estar a la altura de las circunstancias.

Para añadir con un dejo de poca convicción que la reconstrucción del PRI es el primer paso para reencontrarse con la sociedad; para recuperar el terreno perdido y para volver a ganar la confianza mayoritaria del pueblo de México.

En su mensaje a la cúpula priísta, a los sectores y a las organizaciones tricolores de todo el país, repuso que en un ambiente polarizado, entre quienes plantean desmantelar las instituciones y obviar las instancias de representación, y aquéllos que tienen una visión conservadora de la realidad, el priísmo se presenta como la alternativa del equilibrio y la gobernabilidad.

Atrás quedaron los tiempos en que hasta la sede tricolor arribaban decenas de camionetas de gobernadores, secretarios de Estado y titulares del llamado Gabinete Legal, para participar en la fiesta de cada aniversario del PRI.

Vale recordar que luego de la elección presidencial de julio del año 2000, cuando al panista Vicente Fox se le reconoció como el triunfador de los comicios, hubo quienes pronosticaron la herida de muerte del otrora partido mayoritario. Entre los expresidentes del tricolor se vio el fantasma del tabasqueño Roberto Madrazo, famoso por su trampa en una maratón en Europa…

Pero vale anotar que entonces, el PRI gobernaba 18 de las 32 entidades del país. Mantuvo la mayoría en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados; en tanto que su capacidad organizativa y estructural se mantuvo por encima del poder gubernamental que requería Acción Nacional para gobernar a sus anchas, aunque casi lo hizo.

Sin embargo, antes de que el PAN cumpliera 12 años en la Presidencia de la República emergió con fuerza la figura de Enrique Peña Nieto. La imagen del gobernador del Estado de México se apropió paulatinamente de los principales comentarios en los medios, y no había corrillo político en que no se hablara de él. Así, en julio de 2012 recuperó para el PRI la titularidad del Ejecutivo Federal.

Pero ahora, en marzo de 2019, las huestes tricolores comandan sólo 13 de las 32 entidades de la República. Peor aún, apenas ocupan el 10 por ciento de los 128 escaños del Senado, y un porcentaje igual de las 500 curules en la Cámara de Diputados; mientras que Morena tiene una mayoría abrumadora en el Congreso de la Unión y en 19 Congresos estales.

Hoy, en uno de sus peores momentos como instituto político, sentado a su derecha Arturo Zamora, dirigente nacional de la CNOP, Claudia Ruiz Massieu dijo que el PRI representa la certeza de que se puede ser al mismo tiempo un gobierno democrático y eficiente. Que “construye acuerdos políticos desde la fuerza de las razones, no que avasalle desde la fuerza de los números’.

En lo que para algunos parecía un velorio en el auditorio “Plutarco Elías Calles”, una singular ovación recordó era día festivo priísta tras el anuncio de la asistencia del gobernador mexiquense Alfredo Del Mazo. Ante 386 consejeros y dirigentes sectoriales, y otros mandatarios estatales como el oaxaqueño Alejandro Murat, el tlaxcalteca Marco Mena y Alejandro Tello, de Zacatecas, ganaron aplausos.

Al nonagésimo aniversario del Revolucionario Institucional acudieron además: Ismael Hernández Deras, dirigente nacional de la CNC; Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador de la bancada senatorial y René Juárez Cisneros, en San Lázaro; así como el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, que va a todas las fiestas aunque nada logra por la seguridad en ese estado.

Frente a todos, Ruiz Massieu Salinas envió un mensaje a Morena, al señalar que los priístas no son enemigos, sino aliados para crear desarrollo incluyente. Y entró a la autocrítica al admitir que en el PRI, “si bien impulsamos la democracia hacia afuera, no lo hicimos al interior del partido, lo que nos hizo alejarnos de la ciudadanía y de nuestra propia militancia’’.

Y mientras José Narro Robles posaba para las selfies de jóvenes, y de gente no tanto, que le pedían detenerse para la foto, un tumulto impedía a Del Mazo avanzar hacia la salida del Plutarco Elías Calles. El grupo de seguridad del partido resultó insuficiente para contener la marea humana que empujaba y casi llevaba en vilo al mandatario mexiquense.

Al término del evento, se vio conversar en medio de la oscuridad del estacionamiento al exsecretario de Gobernación, Osorio Chong y al sonorense extodo-del-PRI, Manlio Fabio Beltrones. Si acudieron otros gobernadores a la conmemoración, no hubo nadie en la llamada pomposamente “Secretaría de Comunicación Institucional” del CEN del PRI que pudiera informarlo. Y nadie, es nadie…

 

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