Todo Empezó con una Gresca por Novias

*Bazookazo, Matanza, Letras de Oro en San Lázaro

Argonmexico / Yo no sé yo qué creía. Era el éxtasis El origen. No sé si en la actualidad suceda lo mismo, pero en aquellos años, los jóvenes pensaban que las mujeres de la calle, de la colonia, de la escuela, sólo eran para ellos, para los hombres de la misma.

El 22 de julio empezó todo, cuando jóvenes de la Vocacional 5 intentaban “conquistar” a féminas estudiantes de la preparatoria particular “Isaac Ochoterena”, que se ubicaba en la calle de Lucerna, a unas cuadras de la Plaza de la Ciudadela, donde se encontraban entonces las vocacionales 5 y 2 del Instituto Politécnico Nacional.

Basados en la teoría de que las mujeres de su centro educativo eran solo para ellos, los alumnos “fifí”, de la escuela privada, decidieron correr de las cercanías de su plantel a los “negritos” de la Voca 5. Y lo hicieron a golpes.

Los golpeados de la Voca 5 corrieron hacia su escuela a pedir ayuda a sus compañeros, donde se organizó un grupo numeroso de estudiantes de “las dos vocas”, y se armaron de lo que pudieron para ir a vengar la afrenta de los de la Ochoterena. Y así se hizo al día siguiente.

Cuando los de la Ochoterena vieron aparecer en la calle a los “politos” (como se conocía a los estudiantes del IPN), se refugiaron de inmediato dentro de su escuela. Ante lo cual, los alebrestados vengadores arremetieron en contra de las ventanas y automóviles que se hallaban en las afueras del centro educativo. Y destruyeron todos los cristales.

Airado, se supo que don Isaac Ochoterena Mendieta, propietario y director de la preparatoria particular se comunicó con su “compadre”, Raúl Mendiolea Cerecero, jefe del agrupamiento de granaderos, y le pidió enviara a sus huestes uniformadas para repeler la agresión de los de la Voca.

Así, “por órdenes superiores”, los rabiosos uniformados se fueron con todo en contra de los estudiantes quienes se dirigieron a guarecerse a sus escuelas, pero hasta allá se fueron también los granaderos. Y no conformes con macanearlos, los persiguieron hasta la Plaza de la Ciudadela, y se metieron a las mismas escuelas a continuar golpeándolos.

Al día siguiente, estudiantes de las vocas y de otras escuelas del Politécnico organizaron la primera marcha para repudiar la acción de los granaderos. En sus pancartas exigían la destitución inmediata de Mendiolea Cerecero.

Para el 26 de julio, cuando un reducido grupo de militantes del Partido Comunista Mexicano realizaban una manifestación en la Avenida Juárez para conmemorar el inicio de la Revolución Cubana con el Asalto al Cuartel Moncada, la marcha de los estudiantes se encontró con los comunistas y las consignas ya también eran contra Luis Cueto Ramírez, jefe de la policía capitalina.

Y, de nueva cuenta, aparecieron los granaderos decididos a romper la manifestación, de acuerdo con las órdenes superiores. Y a punta de macanas y con gases lacrimógenos lograron disolver a los manifestantes.

Pero en lugar de parar la protesta, la acción represiva policiaca provocó que las movilizaciones estudiantiles fueran en aumento. Se sumaron al creciente repudio de la policía estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De forma paulatina, estudiantes fueron constituyendo comités de lucha estudiantil no sólo en el Politécnico, sino también en casi todas las escuelas de la UNAM, de la Universidad Autónoma de Chapingo y de la Escuela Normal Superior, donde se declaran en huelga y se toman las escuelas.

Para el 30 de julio, estudiantes que salían a protestar en el centro de la ciudad, cuando veían aparecer a los granaderos se refugiaban en las escuelas preparatorias 1 y 2 de la UNAM, entonces ubicadas en San Ildefonso y en Licenciado Verdad y Guatemala, se convirtieron en la mira de las autoridades y, con la plena participación del Ejército Mexicano, se registra el bazookazo a la puerta principal de la Preparatoria número 1.

La irritación estudiantil crece y empieza a cobrar tintes sociales. Con esta última acción se había violado la autonomía universitaria. Y ya congrega también a catedráticos e investigadores universitarios.

El gobierno decreta aplicar el artículo 164 del Código Penal Federal (ahora derogado), que establecía la libertad a los policías para que pudieran detener a los jóvenes que formaran grupos de 2 ó más, “porque podían estar planeando ideas de sedición”.

Para el 28 de agosto, a bayoneta calada y apoyados con tanquetas, soldados desalojan a miles de estudiantes que protestaban en el Zócalo de la Ciudad de México, entre quienes, algunos, intentaron arriar la bandera nacional del asta ubicada en el centro de la plancha de concreto.

La ira estudiantil no cesaba, al contrario, crecía. La represión policiaca y la participación del Ejército estaban en la mente de las comunidades de casi todas las universidades del país, y acordaban sumarse al movimiento de huelga. Que ya tomaba tintes dramáticos.

Tras esos días de violentos enfrentamientos, de parte de las autoridades surgió la teoría de la “conjura comunista”, utilizada como pretexto para atajar por completo al movimiento estudiantil. El final de la historia todos lo conocemos. Bueno, muchos.

*Este 2 de octubre, en todo el país hubo movilizaciones, ceremonias y actos para recordar los 50 años de la matanza de Tlatelolco, ocurrida aquél aciago miércoles 2 de octubre de 1968.

*En el Zócalo, la bandera se izó a media asta, la ceremonia fue encabezada por el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida y los mandos del Poder Judicial, como del Senado y la Cámara de Diputados.

*En el muro de honor de la Cámara de Diputados se inscribió en letras de oro la leyenda “al movimiento estudiantil de 1968”. Fue una sesión solemne en la que habló el rector de la UNAM, Enrique Graue, con las goyas y huelum que retumbaron en el Salón de Plenos.

*Al montar guardia de honor en la Plaza de las Tres Culturas, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que él jamás dará una orden a las Fuerzas Armadas o a cualquier corporación para reprimir al pueblo.

*A las 16:00 de la tarde, salieron varias marchas que confluyeron en el Zócalo; partieron de la Plaza de las Tres Culturas, del Casco de Santo Tomás, del Movimiento a la Revolución y del Ángel de la Independencia.

*En el Congreso de la Ciudad de México también hubo sesión solemne donde intervino Alejandro Encinas Rodríguez y expresó una visión elocuente del movimiento estudiantil del 68. Vale darle un repaso a su discurso que publicamos completo en la página web de Argonmexico. Porque es cierto, el 2 de octubre, no se olvida…

 

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