Ni la Pobreza Respetan

 

DEVANEOSargonmexico.com/ Que mejor “reality (show)” que el de los políticos, y de los dirigentes sindicales que viven muy apapachados por aquello; incluso les obsequian becas en los Congresos. Imagino que a cambio les prometen un paquetón de votos de sus agremiados.

 

Deberíamos buscarle un nombre en castellano. Me molesta la pereza mental de la gente que toma un término de otro idioma, aunque tiene este hermoso y amplio lenguaje nuestro, para llamarlo como “debe de ser”: se sienten In y Nice y Cool. A mí lo que me parece es que son na-quí-si-mos, además de ignorantes.

La traducción literal sería simplemente “realidad” quizá le haga falta consistencia… entonces podría ser “espectáculo de la vida real” y aunque es un deplorable espectáculo, es muy nuestro, nosotros no sólo lo financiamos; sino que elegimos a los actores, o permitimos que otros lo hagan. Dicen los realizadores que lo primero que hay que tener es un buen guión.

Si establecemos una similitud entre la realización de una excelente película y una excelente política, la metodología apunta que deberíamos establecer a dónde queremos ir, y delinear el camino y los protagonistas adecuados, precisos, para alcanzar esas metas. Bajo esa premisa elegir a los actores idóneos, para un excelente desempeño. Aunque no podemos quejarnos pues espectáculo sí dan, sólo que es un teatro de carpa de ínfima categoría ¿será lo que permitimos y por lo tanto merecemos?

Claro que ha Calderón, el guión para cobrarnos más impuestos, se lo debe haber dictado desde el más allá Yolanda Vargas Dulche, que nos quería poner a llorar con los pobres, seremos unos infames, si nos negamos a darles un miserable 2 por ciento de todo lo que compremos; nosotros que tenemos un techo, un abrigo y un bocado para saciar el hambre.
Qué hubiera hecho la historia sin ellos; son bandera para los grandes discursos, la inspiración de muchos para levantarse en armas y solamente conseguir el poder, olvidarse de ellos. Ya ven que en la realidad, los miserables sí escalan en la pirámide socioeconómica, ahí esta Benito Juárez.
Aunque los ejemplos actuales nos hablaran de luchadores sociales muy comprometidos con el bienestar de los desposeídos: Elba Esther Gordillo, los hijos de la Sahagún y ella misma, Deschamps, López Obrador, y “Juanito” es un mago, ni siquiera había cobrado el primer sueldo y ya había abandonado el microbús por una camioneta último modelo; de los otros pues ya hemos sido testigos, de las joyas, los vestidos, trajes accesorios, yates, autos, casas y esas cosillas que se adquieren con sueldos de entre 11 y 15 mil pesos.
Que conste que no les dieron, nomás los pusieron donde hay y sigue habiendo, ellos deberían dar cursos en las paupérrimas colonias, hacer libros; un buenos títulos serían: Saquéle jugo a su sueldo, por pequeño que este sea, y Como volverse rico en un Sexenio o menos; pues hay presidentes municipales y otros truhanes que desarrollan habilidades sorprendentes para enriquecimiento inexplicables, en tiempos records.

Yo por eso creo que los pobres no quieren dejar de serlo, pues en la historia de la humanidad todos han querido sacarlos de eso, y ellos no se dejan, cada vez son más y me consta que se han hecho muchas guerras, revoluciones, programas, fundaciones, kilos y kilos de ayuda. Ahí está oportunidades ¡qué mejor oportunidad! ¡ya déjenlos en paz!

Por otro lado, vean cómo la Secretaria de Relaciones Exteriores defiende los dispendios en sus consulados y embajadas; en Bélgica, Sandra Fuentes Beráin tiene a su disposición cinco vehículos valuados en más de 3 millones de pesos; y en Australia, Martha Ortiz de Rosas Gómez se pasea en un Audi A8 Quatro con un costo de un millón 214 mil pesos. Rentas de más de medio millón de pesos en casas y sedes diplomáticas; dicen que estos gastos respetan rigurosamente los montos presupuestales autorizados por la Cámara de Diputados.

Ya salio el ridículo de Porfirio Muñoz Ledo en su defensa, explica que la SRE es bastante avara, que los pobres embajadores se las ven negras, que a él siempre lo bromean porque busca vino y licor que no sea caro ¡pobrecito! pues los embajadores son los más ahorradores. Resulta que el tipejo, olvida que ya no es embajador y que si no le alcanza para la borrachera ¿ni con su sueldo de diputado? que beba menos –tiene fama de muy pero muy borracho- lo que no tiene es vergüenza, ni principios, ni conciencia de la realidad de la gente que habita esta República.

Yo me pregunto todos los días al escuchar, leer y hablar sobre lo que sucede en México, cuándo nos dejaremos de quejar para actuar. Somos pasivos, masoquistas, alegones de café, y tequila. O qué no tenemos derecho a ahogar nuestras penas en el rincón de una cantina, y miren que son hartas –las penas, bueno también las cantinas- todos se aprovechan de nosotros. Ya ven, ni los pobres tienen su pobreza segura.

emaldonadoballesteros@yahoo.es

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