La Belleza

Argonmexico / Me llamó la atención ver en el periódico la declaración de Adriana Lima, una de las llamadas “top model” que trabaja como ángel en las pasarelas de Victoriaʼs Secret, marca de ropa interior muy famosa que desde 1996 cada año hace un desfile que ha cambiado su fecha de presentación, hasta quedar en diciembre, antes de las vacaciones de fin de año.

Hecha la anotación para quien no conozca estos frívolos sucesos, lo que llamó mi atención es que la guapa Adriana Lima quien, según Forbes, es la cuarta modelo mejor pagada del mundo, haya dicho: “He decidido hacer este cambio… No volveré a quitarme la ropa por una causa vacía.

Una amiga me dijo que no se sentía a gusto con su cuerpo y eso me hizo pensar que todos los días de mi vida me levanto pensando: ¿Qué tal estoy hoy? ¿Estaré aceptable para mi trabajo?, publicó en su cuenta de instagram. Es física y mentalmente insano como la sociedad nos impone cómo tenemos que ser, lo que hay que aparentar… Quiero cambiarlo en nombre de mi abuela, de mi madre y de todas mis antecesoras que hayan estado presionadas e incomprendidas alguna vez”.

Aunque no va a trasformar drásticamente la visión de la belleza, creo que es un paso importante en otorgarles a las mujeres la opinión de una mujer que vive y gana mucho dinero gracias a su belleza, negarse a seguir haciéndolo por encontrar fuera de la realidad la perfección física que promueve la mercadotecnia.

Aunque muchas inconformes harán lo que sea posible por “embellecer”, hemos visto que hasta la vida se han jugado, y la han perdido por tener más o menos de acá o de allá, verse más jóvenes, más delgadas o simplemente mejor; como dijo una amiga que se operó los ojos “estoy cansada de verme cansada” y quedó muy bien.

Yo me he peleado muy poco con lo que la naturaleza me dio, pues lo que pido no se opera, me hubiera gustado ser más alta, una piel menos delicada, mejor boca… Sí me hubiera mejorado algunos detallitos, para que digo que no, de hecho me los mejoraría ahora mismo, lástima que el costo es alto y no me jugaría la salud, la vida y la facha pues hay quien queda “pior”.

No soy el mejor vocero de quedarse como te mandaron al mundo, por lo menos hay que sacarse provecho con el maquillaje, cuidarse el cabello, no engordar, cuidar la salud, elegir vestuarios adecuados y si se puede ir con un cirujano plástico excelente, pues ¿Por qué no? Pero compruébelo con clientas satisfechas y que no sea evidente la cirugía, únicamente la mejora.

Me encantaría ser alguien que no le interesa verse mejor de lo que es, me ahorraría mucho tiempo y dinero, pero no soy así, supongo que un poco porque lo trae uno en el carácter, influencias del medio ambiente, las amigas, lo que nos venden los medios. ¡Qué sé yo!

La ropa es uno de mis gustos mayores, la tengo por montones, al comprar no gasto mucho –espero las baratas- coopera con la cantidad lo que conservo, incluyendo la talla. Tengo ropa de hace muchos pero muchos años que saco a pasear y me la chulean, alguna heredada por mi mamá. En mi juventud usé unos hermosos vestidos en Acapulco que fueron de ella, y seguido me preguntaban dónde los había adquirido.

Aún anda uno por ahí que pienso volver a ponerme y sorpréndanse, mi vestido de 15 años me lo puse 25 años después para una boda elegantísima, y fue motivo de muchos halagos, su cualidad la sencillez y el corte. Mi mamá siempre pudo encontrar excelentes modistas.

Soy una cuidadosa de la etiqueta, creo que si uno va a un evento en que alguien está obsequiando a sus invitados con una fiesta que le cuesta y se ha esmerado, lo menos que puede hacer uno, es presentarse con decoro.

Alucino que lleguen en las mismas fachas en las que van al supermercado a una comida de cumpleaños, o cenas en casa de una amiga que festeja algo. Más si es una boda en salón o en el patio de la casa de tu empleado, él hace lo mejor que puede y tú debes honrar su invitación –sin pasarte de la raya- asistiendo con un vestuario adecuado.

Yo no entiendo a muchas amigas, me dan a pensar que no tienen vestidos de fiesta, y si los tienen, ¿Dónde los usan? Dirán que me aleje del tema, pero viene en el mismo paquete, eso es parte de la belleza, y no olvida acompañarlo de una sonrisa y unas amables palabras. A Ellos, por supuesto que les exijo lo mismo.

La última tendencia de largas barbas y una colita agarrada en la nuca le queda a muy pocos, en general no me gustan las barbas de cuáquero sin bigote, pero ese es mi gusto, como habrá uno en cada cabeza. Esa es otra historia si el hombre que porta esa moda viene limpio, arreglado en su vestido, su pelo, su vocabulario, él causará buena impresión.

Tengo un amigo que hace poco transformó su exterior de joven de playera, mezclilla, pelos largos y descuidados por vestir con camisa, corbata, saco, melenita corta y definitivamente se mira muy guapo. Y si se quieren poner cabello que bueno y quitarse las bolsas y los colgados del rostro y otras cosas que ellos sabrán, por mi está bien. Y además no piden mi opinión, así que cada uno haga lo que le venga en gana.

Pero los fachosos, fachosas y mugrosos, mugrosas ¡que no se me acerquen! Si yo me baño y emperifollo aunque haya tempestades, estoy convencida que cualquiera puede, ya ven que hoy hasta pude dejar de hablar de las pifias de los políticos. Ya no sé qué es más inútil, intentar cambiar este país y su educación, o recomendar las mejoras para verse y vestir mejor.

Hay millones a los que les da roña la política y no votan, ni quieren hablar del tema. No tienen idea lo que influyen esos tipos que yo expongo, en su vida diaria, su responsabilidad toca temas tan delicados como la seguridad en la casa y la calle. Tienen que ver con el camión que recoge la basura, hasta el bienestar físico, económico y anímico de todas esas personas que nos importan y queremos que vivan en armonía.

Que tengan puros días felices, no olviden a los que menos tienen.

emaldonadoballesteros@yahoo.es