Ingenieros del IPN Elaboran Biodiesel con Desechos Orgánicos

dieselorganiuco-ipn-okPor Mario Iván Bautista
argonmexico.com/ Los ingenieros Violeta María Puga Ortega, Felipe Rafael Ramos Jiménez e Iván Cárdenas Cadena, egresados de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología (UPIBI), desarrollaron biodiesel a partir de desechos orgánicos, con la intención de crear una microempresa denominada Bioiltelch Company.

“En un principio teníamos la idea de hacerlo de aceite de aguacate, pero no era factible, entonces fuimos probando con diferentes materias primas y con distintos procesos, hasta que dimos con las grasas de tipo animal”, explicó el ingeniero Rafael Ramos Jiménez.
Señaló que el biodiesel es un combustible alternativo, que puede ser utilizado en sustitución del diesel extraído del petróleo y se fabrica a partir de cualquier grasa animal o aceite vegetal. Es común que se utilicen semillas oleaginosas como girasol, canola, soya, piñón o higuerilla, las cuales, en algunos casos, son cultivadas exclusivamente para producirlo.
El ingeniero biotecnólogo destacó que existen algunos inconvenientes. “Uno de ellos es que se requieren grandes cultivos de estas semillas para cubrir la demanda y con ello se quitaría espacio para cultivar alimentos. Nosotros resolvimos esa problemática porque la materia prima es el desecho orgánico y no afecta a nadie, al contrario, sería benéfico porque se le daría una utilidad a la basura orgánica”.
Para el proceso de elaboración del biodiesel, los ingenieros recolectaron basura orgánica de tipo animal de los mercados. Les quitaron los tejidos duros, después los proteicos y quedaron las grasas, a partir de las cuales fue posible extraer el aceite que se depuró para obtener el biodiesel.
Los ingenieros explicaron que lo primero que se debe hacer durante el proceso de depuración del aceite es el desgomado, donde se elimina el agua por medio de filtros y aplicación de calor. Posteriormente, se debe eliminar la glicerina que resulta del proceso a través de centrifugación. Finalmente se aplica un proceso de transesterificación, que consiste en agregar una mezcla de metóxido (metano con algún hidróxido, que en este caso fue el hidróxido de sodio) con lo que se incrementa ligeramente su volumen.
“Al hacer las pruebas de depurado, nuestros resultados quedaban entre la norma norteamericana ASTM D 6751 02 y la europea EN 14214, que es más estricta, pero en general de la depuración del aceite depende mucho la calidad del biodiesel”, resaltó Iván Cárdenas.
Cabe destacar que para alcanzar los estándares de calidad internacional, los ingenieros politécnicos utilizaron métodos tradicionales e instrumental químico propio de un laboratorio universitario: matraces, autoclaves, parrilla y destiladores.
“Nosotros no tenemos reactores sónicos para realizar la transesterificación, en lugar de ello utilizamos dos o tres matraces y una parrilla para obtener la temperatura óptima. Tampoco contamos con máquinas centrífugas en continuo con dos salidas (una para el biodiesel y otra para la glicerina), que ya utilizan en Europa; en lugar de ello, usamos matraces de separación y por gravedad cae la glicerina. Obviamente es un proceso mucho más lento pero igual de efectivo”, detalló el egresado de la UPIBI.
Las ventajas de este biodiesel son: que lubricar mejor los motores, su rendimiento es prácticamente igual que el diesel, es renovable, contamina menos y su precio sería más bajo, pero “en este momento nos encontramos en proceso de incubación, y aunque sí existen empresarios interesados, aún se presenta desconfianza porque los inversionistas requieren más pruebas y la seguridad de que sus máquinas no se van a descomponer con este biocombustible”, subrayó Cárdenas Cadena.
Por ello, los ingenieros politécnicos pretenden iniciar pruebas piloto, convencer a una pequeña empresa para que utilice el biodiesel a escala y, una vez que se compruebe su efectividad, abrir mercado a nivel industrial.

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