Fomenta INEA Lectura y Escritura entre Educandos y Figuras Educativas

Por José Luna

Argonmexico / El Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) impulsa en 16 entidades federativas la lectura y escritura entre las personas jóvenes y adultas que acuden a 491 espacios educativos del INEA a estudiar y acreditar la educación básica. Con ello se logró en 2016 involucrar a mil 507 figuras educativas en procesos de formación que permite el fomento y la práctica de la lectura y escritura.

Se trata del programa Acciones de fomento a la lectura y escritura en espacios educativos del INEA, dirigido a educandos y a personal institucional en un esfuerzo común y una experimentación y aprendizaje compartidos en materia de fortalecimiento, desarrollo, producción y conservación de los bienes del patrimonio propio de la cultura escrita.

Asimismo, dispone que los educandos realicen actividades que promuevan la escritura y la lectura, vinculándolas con situaciones de sus vidas cotidianas no sólo para fortalecer el proceso de estudio de la educación básica, sino para lograr a largo plazo que se apropien del hábito de la lectoescritura a través de la motivación, la creatividad, la imaginación, la creación y la convivencia.
Con ello promueve la escritura de textos en los que los participantes expresen sus propias maneras de leer el mundo, de interpretarlo y de significar su realidad, lo cual tiene un fuerte componente de fomento a la interculturalidad, ya que el objetivo es que estos textos se conviertan a su vez en materiales de lectura que puedan ser compartidos en los distintos Círculos de Lectura.

Como parte del proyecto, la Dirección Académica del INEA propuso a los estados participantes conformar una recopilación de textos, dedicada a recuperar “historias de cocina”. Respondieron a la convocatoria: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México, Colima, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Tlaxcala y Zacatecas.
Esos 16 estados en dos meses pasaron por un proceso de fomento a la escritura de historias en cada uno de sus espacios educativos y una ardua selección en la que cada estado logró elegir cinco de las historias más representativas para conformar la antología que surge no sólo porque es un tema recurrente en los espacios educativos, sino porque es sabido que la comida mexicana es patrimonio cultural.
Lo que se encuentra en estos textos no es sólo la receta de cocina que ya por sí misma es de una riqueza invaluable que intenta ir más allá al darle voz al autor que narra desde sus vivencias, su propia historia y la historia de su comunidad expresada en los sabores de su comida, cuya contribución está en la riqueza y diversidad de sus sabores, pero sobre todo, en el centro de las tradiciones de cada rincón de México.

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