Devaneos

El Horror de la Ineptitud

Por María Elena Maldonado

Argonmexico / Estoy mucho más allá del asombro sobre la ineficiencia de los encargados del SEMEFO de Guadalajara, permitir que la cantidad de cadáveres los rebasara, es absurdo. El tráiler fue sólo un primer encuentro, después el ex titular del Instituto de Ciencias Forense de Jalisco, Luis Octavio

Cotero revela la existencia de un segundo tráiler con cadáveres, en total son cerca de 440 cuerpos resguardados por autoridades de Jalisco Digo que esto sólo sucede en México, que eso del surrealismo fue rebasado con este dantesco episodio, aunque luego nos enteramos que por allá lejos en otros países lejanos también cooperan a la lista de estos hechos deleznables. Será que entre los humanos se encuentra lo peor de la naturaleza.

Es absurdo sobre todo cuando dicen que los cuerpos corresponden a personas plenamente identificadas pero que no han sido reclamados, de acuerdo al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), declaran que al no contar con espacio suficiente para su manejo, estuvieron siendo remolcados por días hacia diferentes terrenos baldíos hasta llegar a un fraccionamiento donde los vecinos denunciaron el abandono de una unidad pues ya emanaba olores fétidos y derramaban sangre. Como dice Denise Dresser ¿Quiénes somos cuando por Jalisco deambulan dos tráileres repletos de cadáveres, porque los muertos rebasan la capacidad de almacenamiento, y no hacemos nada? ¿Quiénes somos cuando 150 personas de 10 estados llegan al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses con la esperanza de encontrar a los suyos en los dos remolques descubiertos, y no gritamos de rabia?… y siguen las preguntas, deberíamos responderlas o mejor hacer algo para cambiar eso que no debe pasar.

Hay tantas personas haciendo permanente peregrinaje buscando a sus seres queridos desaparecidos, que tendrían que tener una actualización constante y una accesible red de difusión a través de los medios adecuados para que estas personas conozcan incluso desde su casa –en la red- los encuentros de cadáveres. Cuando quizá hasta una credencial, una foto, sus señas particulares ofrezcan la posibilidad de reconocimiento, que mejor –en victimas recientes y no desfigurados- si alguien no es requerido o identificado debe guardarse toda la información (ADN, lugar en que fue localizado, muestras…) y realizar la inhumación o cremación según sea esto posible. Cualquier cosa antes de este paseo terrible, irrespetuoso e inadmisible. Los estudiantes de medicina y áreas que correspondan pueden ser requeridos para realizar su servicio social en esta área y agilizar este trabajo. Seguramente todos tenemos ideas que aportar, lástima que se quedarán en el desperdicio pues no hay forma de hacerlas llegar a los responsables de este absurdo. Aunque vaya usted a saber si los responsables no son otros, ya sabemos que la lenta burocracia es uno más de los flagelos que sufrimos en este país. Quizá entre oficios empolvados en el archivo de pendientes de las autoridades superiores, se encuentran los pedimentos a un presupuesto y espacio que nunca fue tomado en cuenta para su solución. En esta enorme red de burócratas mediocres, cualquier clase de ineficiencia es posible. ¿Cómo llegamos a estos niveles de violencia, de crueldad con estas alarmantes cifras, con estas actitudes que no conducen a algo positivo? Nos urge una profunda revalorización en todos los aspectos, en todos los niveles, en todas las estructuras, tenemos que hacer conciencia, reconocer las omisiones de cada uno de nosotros. Históricamente hemos permitido que los desamparados caigan en manos de los voraces delincuentes y que no les dejen otro camino que ser sus “esclavos” buen calificativo de sus grandes negocios en los que muchos de los políticos y hasta algunos de esos rostros y nombres que solemos ver en periódicos y revistas de sociales son las cabezas de semejantes mafias. Cuando uno ve la serie del Chapo, su historia basada en la vida real, con esos personajes que nombran y se parecen a esos que ya sabemos quiénes son y los vemos continuar en la vida como si nada sucediera. ¿Qué piensa? Yo pienso que este país y cada persona decente y honrada que nace, vive y visita México, merece otro país uno en el que el peligro, la violencia, la corrupción, no aceche en cada esquina. Estamos en la orilla de un precipicio y parece que no nos damos por aludidos, siempre es más cómodo voltear para otro lado cuando vemos un suceso desagradable, mientras no nos toque a nosotros, pero eso no nos convierte en inmunes, ¡Nos vuelve incluso más vulnerables! Pero es algo que ya hemos dicho y repetido, aun así parece que no entendemos, incluyendo las últimas elecciones en las que pasamos por alto tanto malandrín en las listas de candidatos –especialmente los de morena que arraso en la contienda- si querían a López

Obrador de Presidente, no tenían que votar para el senado, el congreso, los alcaldes… como se nota la ignorancia, como nos dejamos llevar por la palabrería. En fin, este hecho, no tiene reversa y espero que me equivoque y mucho positivo suceda, aunque insistiré en ser más participativos, por lo menos entren en la página del Congreso –diputados y senadores- y exijan que trabajen por usted, y no se dediquen a decirle sí al ejecutivo. Hay que recordarles que al gritar ¡Es un honor estar con Obrador! Olvidan que fueron elegidos por los ciudadanos y son nuestros representantes y no la porra del tabasqueño. Para eso, los pocos representantes de los otros partidos que al parecer estarán como adorno pues que se vayan a su casa, pues la manada, perdón: la bancada de morena tiene el poder de la mayoría absoluta y decidirán por su “honor” lo que diga López Obrador. Esos también que se vayan a su casa ya que su jefe máximo lo decidirá todo y estos sólo dirán que sí. Lo que nos cuestan –aunque estén en austeridad- sigue siendo un dispendio para no hacer el trabajo que deben.

Volviendo al atroz tema de los muertos, copio el final del artículo de Roberto Zamarripa, “Del dolor al perdón” El puente es la justicia y la certeza de saber dónde están los seres queridos despojados y desaparecidos. En el interés de revertir el poder de la muerte, en el país se impone dar certidumbre de qué ocurrió y dónde están. Una manera de arrinconar el odio y de abrirle paso al perdón.