Devaneos

Por María Elena Maldonado

*Finaliza 2018

Argonmexico / Se acaba el 2018, grandes expectativas venían con él, al menos las mías no han sido cumplidas, aún guardo esperanza –me rio- soy una irremediable optimista. Ya estamos en el veinte de noviembre y celebran la Revolución, que no merece la mayúscula, fue una revuelta de caudillos con intereses personales en una supuesta búsqueda de la democracia y las reivindicaciones sociales.

Democracia que no hemos alcanzado y que al final es una utopía, que sería realidad si todos tuviéramos equidad en las necesidades básicas: una familia, una infancia, una alimentación sana, un nivel escolar “aceptable” que no dependa del CNTE en donde los lidercillos sindicales lo único que hacen bien es ser grillos, vándalos y corruptos. De esta forma la población podría evaluar con sensatez las propuestas de esos que luego nos gobiernan y tendríamos la capacidad para exigir su cumplimiento durante sus mandatos.

Finaliza también el peor sexenio de los últimos tiempos: el poder adquisitivo de los mexicanos, es afectado por el incremento de precios, principalmente los combustibles, se continuó el combate frontal y el uso del Ejercito contra la delincuencia tan criticado en el sexenio de Felipe Calderón. La opacidad, los retrasos y sobrecostos en la obra pública; la Casa Blanca, los sobornos de Odebrecht, las compras inútiles y costosas de Emilio Lozoya, el socavón, la Estafa Maestra… la impunidad es cien por ciento, porque a pesar de tener a algunos gobernadores en la cárcel o en proceso, no hay ningún funcionario federal sentenciado, ni un solo peso recuperado, ni uno. Es un fracaso total, declara Max Kaiser, experto de IMCO –Instituto Mexicano para la Competitividad A.C.

Millones de tragedias se asientan en este año que termina, cada muerte violenta que enluta a una familia, o un joven que fallece en un accidente de auto, las mil formas de irse que tiene la vida. Y la que se renueva, la que se salva por un médico comprometido, la que cada día asoma en los ojos que se abren a la luz de un recién nacido, en alguien que toma una mano, ofrece una sonrisa, unos pocos o muchos pesos que salvan una vida, un destino oprobioso por uno luminoso, nuestro país podría ahorrarse muchas tragedias si educáramos a nuestros niños en entornos amorosos, si el hambre, la violencia, la falta de valores, no fuera a veces el único pan nuestro de cada día.

Entre tantas noticias tristes se suma la muerte del llamado escritor absoluto: Fernando del Paso Morante, los seres humanos como él, deberían durarnos muchos años más, 83 años, son pocos. Fue uno de nuestros candidatos a obtener el Premio Nobel, innovador, renovador de las formas de la novela; la mente lúcida y congruente que nunca guardó silencio; el autor absoluto que dejó marca en múltiples generaciones de narradores con sus "catedrales literarias": José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio son novelas ya fundamentales para la literatura.

Fue un autor sin punto final, con un legado que se extenderá más allá de su muerte, resumió Elena Poniatowska, su colega y amiga por más de medio siglo y con quien compartió el honor de haber ganado el Premio Cervantes, él en 2015 y ella en 2013, el máximo galardón literario de la lengua española.

"La muerte de Fernando del Paso no sólo representa la pérdida de un gran narrador, en correspondencia con los magníficos novelistas creadores de lenguaje (Joyce, Faulkner, Broch, Cortázar, Fuentes, Cabrera Infante, Elizondo…), sino la desaparición de una clase de creador universal que podía incursionar en todos los géneros, incluida la poesía. Algunos de sus sonetos son memorables por su frescura y por el eco del siglo 16 en el mundo reseco y baldío de nuestro nuevo siglo", consideró el poeta Víctor Manuel Mendiola.

Y es que su obra es "deslumbrante" y "asombrosa", con una riqueza léxica y de una construcción sintáctica que maravillaba, recordó Jaime Labastida, Presidente de la Academia Mexicana de la

Lengua, de la que el escritor formaba parte.

"Se va el último renovador, el último gran pensador de la literatura mexicana y el más grande. Hay muy pocos escritores que corrieron los riesgos de Del Paso. Él dejó en claro que los personajes podían ser poliédricos, se atrevió a demostrar que en una novela cabían muchos lenguajes, no solamente uno", subrayó ante la noticia el escritor Emiliano Monge.

El suyo es un legado amplísimo, añadió, por su parte, Antonio Ortuño, quien lo ubicó como el último gran escritor mexicano y latinoamericano del siglo 20.

Más allá de las letras, fue también publicista, locutor de radio, dibujante, pintor, traductor, diplomático, y un hombre sumamente alegre. Un caballero de los más finos. Jorge Volpi, en la misma red social, lo calificó como "uno de los más grandes narradores de nuestro tiempo", cuyas obras encerraban "portentosos universos verbales", mientras que Juan PabloVillalobos lo nombró "genio absoluto": "Y lo recordaremos así, estridente y brillante". Con información de Lourdes Zambrano, Yanireth Israde y Francisco Morales V. para el periódico Reforma.