Dar y Perdonar

Por Javier Mendívil / Colaboración Especial

Argonmexico / CULIACÁN, Sin.- Lo que hace a la vida digna de vivirse es nuestra dádiva y nuestro perdón. Dando pequeñas muestras de bondad,  dejaremos tras nosotros un rastro de alegría. Hay que perdonar nimiedades,  porque la palabra correcta reprime. Porque, las pequeñas cosas son tan grandes  que no les damos importancia. Lo que hace a la vida digna de vivirse es nuestra dádiva y nuestro perdón.

La vida nos enseña que las apariencias engañan. Que las palabras también. Que no es oro todo lo que reluce, cuando las cosas buenas salen del corazón, y que la esencia de una persona se percibe en sus acciones y se siente con el alma.

El error más grande del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón. Nadie exhibe sus fracasos, ni muestra sus errores, sólo publican sus triunfos o muestran su sufrimiento culpando a otros.

Los muertos reciben más flores que los vivos, porque  el remordimiento  es más fuerte que la gratitud. Hay muertos que no se olvidan, y vivos que para nosotros ya murieron.

Para ser fuerte, no hace falta levantar mucho peso, con levantar el propio cada vez que caiga, es suficiente. La fuerza que hay en tu interior, es mucho más fuerte que cualquier obstáculo que te ponga la vida. A veces hay que pasar por caminos difíciles, para llegar a destinos maravillosos.

No es necesario enojarse con los demás. Tolera, respira profundo, busca una solución de intereses comunes, da y perdona, porque el enojo es una flecha que se volverá contra tí.

Es muy fácil dar y perdonar… Facilita, accede, baja la guardia, sonríe, da la mano amiga, abraza,  perdona, vive feliz contigo mismo y con aquellos que tuviste discrepancias pasajeras.

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