Cuestión de Fe

Argonmexico / Será que inspirada en la Semana Santa y lo que se vive alrededor de ella me hizo detenerme en el tema de la fe, será que en una de mis clases estamos leyendo El Libro Egipcio de los Muertos en el que se reflejan sus creencias sobre la naturaleza de la muerte y el más allá, y uno se extiende al pensamiento religioso. De todas las religiones arcaicas y contemporáneas, el ser humano de todos los tiempos ha creado mitos que vive como verdades sobre uno o muchos seres, una energía creadora, más poderosa que nosotros que nos ha dado el soplo de la vida.

Soy creyente. De niña vivía los Días Santos apegada a los preceptos de la Iglesia Católica, de hecho, ahora sin tanta fidelidad lo hago, veo que muchas personas han perdido este apego a la religión, católicos y judíos con los que convivo y cuya religión es antecedente de la mía, de las otras conozco muy poco, incluso las protestantes que entran en la clasificación de cristianas.

Sobre los judíos recordemos que la primera parte de la Biblia contiene la historia de los hebreos, pues resulta que ya entre ellos algunos no son practicantes cotidianos. Las parejas no están interesadas en casarse con la bendición de un sacerdote o rabino. Algunos prefieren hacer la promesa en un bosque o frente al mar como testigos presenciales de su compromiso amoroso, que espero les dure, pues ya los hay que se separan ante cualquier diferencia.

De la fe se dice que es un don, un regalo, entonces al que no le tocó pues ni modo, pero hay otra versión. Entendemos, que la fe es una condición de creer y tener confianza en algo, que está en la capacidad natural del hombre hacerlo; veamos nuevamente el verso del origen de la fe: Así que la fe (pístis) es por el oír, y el oír, por la palabra (jréma) de Dios. (Rom 10:17).

Entonces nuestra fe puede crearse a través de escuchar la palabra de Dios, de los cuales conozco historias maravillosas –a mí me lo parecen- de hombres y mujeres en las que esto sucedió. También se de muchos que la han escuchado durante toda su vida, que incluso hablan de haberla tenido y la perdieron en el camino.

Personalmente yo la tengo, con sus momentos de duda que son muy humanos y cuando vuelvo a acordar ya estoy diciendo una plegaria, muchas peticiones y algunos agradecimientos por los obsequios que nos da la vida. Reconozco que eso de agradecer lo olvido muy seguido, aunque trato de ser una buena persona y amar a mi prójimo como a mí mismo.

Hay que prestar esmerada atención en eso de amarse pues, aunque no lo crean, nos fallamos mucho a nosotros mismos, muchas veces no nos damos el espacio necesario para consentirnos y obsequiarnos tiempo y atención y eso sí debe ser pecado, los libros de autoayuda nos repiten que no podemos dar lo que no tenemos.

En mi búsqueda para ampliar el tema encontré listas que no pensé que existieran, les copio entre algunas que vi la siguiente: “Tanto agnósticos como ateos suelen clasificarse de acuerdo a que tan débiles o fuertes y rígidas o flexibles son sus creencias, convicciones y prácticas. El famoso biólogo evolucionista (y ateo) Richard Dawkins describió este concepto. Para esto, creó una escala de siete niveles de creencias y describió a detalle cada una en su libro “The God Delusion”. Esta escala sirve para demostrar que hay varios niveles de fe, que ser religioso no es lo mismo que ser fundamentalista y ser ateo no es lo mismo que ser anti teísta. A continuación, un breve resumen de estas siete escalas:

– Teísta firme. Están 100% seguros de la existencia de Dios. En palabras de C.G. Jung, “No lo creo, lo sé”

– Teísta de facto. Creen en muy altas probabilidades de la existencia de Dios, pero no están seguros al 100%. “No estoy completamente seguro, pero creo en Dios y vivo mi vida asumiendo que Dios existe”

– Inclinaciones hacia el teísmo. Más alto que 50% pero no más. “No estoy seguro, pero me inclino a creer en la existencia de Dios”

– Completamente imparcial. Exactamente 50%. “La existencia de Dios, así como su inexistencia, son ambos igualmente probables o improbables”

– Inclinaciones hacia el ateísmo. Menos que 50% pero no demasiado más. “No estoy seguro, pero me inclino a creer que Dios no existe”

– Ateo de facto. Muy pocas probabilidades, sin llegar a 0%. “No estoy muy seguro, pero creo que la existencia de Dios es muy improbable y vivo mi vida sin preocuparme por su existencia”

– Ateo firme. “Creo que Dios no existe, con la misma convicción con la que Jung sabe que si existe”

Dawkins, por su parte, declare considerarse un 6.9 en esta escala”.

Seguro aquí se encuentra la escala de su creencia o escepticismo, yo creo que a Dios –aunque los textos sagrados digan que los que no crean van a ir a los purititos infiernos- le importa solamente nuestro ser y estar, Él es tan infinitamente infinito, grande poderoso, amoroso que no le debe interesar más que el amor y el respeto a los próximos, la naturaleza y a nosotros mismos.

emaldonadoballesteros@yahoo.es