Con 75 Años de Edad Terminó una Maestría en UVM

Por José Luna

*Estudió Procuración, Administración de Justicia y Litigación Oral

Argonmexico / COACALCO, Edomex.- “Para mi estudiar es placentero, el que me cuesten las cosas es placentero, soy necia y curiosa, por eso me gusta estudiar y leer. Mi primer libro en la primaria se llamaba Rosas de la Infancia, me lo aprendí de memoria; para mí haber concluido dos Licenciaturas Ejecutivas y la Maestría en Procuración, Administración de Justicia y Litigación Oral en la UVM Campus Hispano, significa un placer y un compromiso con lo que aprendo para compartirlo con los demás”.

Así lo expone la ahora Maestra, Berta Hernández, quien a sus 75 años recién cumplidos, terminó la Maestría en Procuración, Administración de Justicia y Litigación Oral en la Universidad del Valle de México Campus Hispano, lugar en el que también estudió y concluyó las Licenciaturas Ejecutivas en Derecho y Psicología.

Berta Hernández nació el 3 de julio de 1942, en el entonces Distrito Federal; tiene un hijo, Abraham Hernández. Es enfermera de profesión, al estudiar primero una carrera técnica en enfermería en el Instituto María, una escuela incorporada a la UNAM, posteriormente hizo una especialidad en Enfermería Quirúrgica en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

En el Campus Lomas Verdes de la UVM estudió diplomados en religiones a nivel antropológico, el arte de piedra de los pobladores del mundo, la condición humana, etc. “Cuando quise estudiar una licenciatura en derecho ya estaba muy pasada en años, arriba de 60 años”.

Con el paso de los años la Maestra Hernández estudió la Licenciatura Ejecutiva (LX) en Derecho, este programa educativo está dirigido a personas mayores de 24 años, que dejaron sus carreras profesionales inconclusas, que no pudie­ron, en su momento, estudiar una licenciatura, o que quieren incursionar en una nueva profesión.

La edad promedio de los estudiantes que se encuentran en estos programas es de 32 años, incluso hay estudiantes con más de 70. Son adultos que trabajan en empresas o diversas instituciones, dueños de su propia empresa o negocio o amas de casa que deciden estudiar para conseguir un título universitario.

“Primero fue la LX en Derecho la que estudié en UVM Campus Hispano, ahí mismo cursé la Licenciatura Ejecutiva en Psicología; fui la novedad entonces, decían mis compañeros de clase: ¿cómo se coló esta mujer, esta persona ya está muy adulta? Me decían que si yo aprendía, y les decía que sí, se los voy a demostrar y comencé a sacar mejores calificaciones que ellos, será porque ellos trabajaban, yo atendía mi casa, a mi hijo quien salía a trabajar pero yo me daba mis tiempos para ir a estudiar”.

Su hijo Abraham (quien también estudió en UVM), le decía a su mamá: “toda la vida te veo leyendo, mamá te vas a morir con un libro”, y yo le respondía: Sí, cuando me muera me echas un libro en mi caja”, comenta entre risas la recién egresada.

“Yo no empiezo algo hasta que no queda todo terminado; después de estudiar derecho, cursé la carrera de psicología, yo quería conocer la mente humana pero sobre todo la mía, yo tuve muchos problemas familiares y de salud que me afectaron; un día hubo una invasión en donde yo vivo, me estresé y eso me afectó el oído; la LX en psicología la hice en cuatro años precisamente porque estaba mal de mi salud, me recuperé y terminé la carrera porque yo no dejo las cosas sin terminar”.

El pasado 6 de julio del presente año, la Maestra Hernández sufrió un derrame cerebral, primero le dijeron que era un infarto, aunque después de varios estudios determinaron que tenía un derrame cerebral. “Sí me afectó, me dio en la calle, sólo recuerdo que me auxiliaron unas personas y tuve que ir al neurólogo a que me hicieran estudios; aun así, en mi inconsciente me decía: no fui a la universidad, sí me dolió no asistir a clase pero logré concluir mi Maestría”.

Recuerda que al principio, la relación con sus compañeros de le costó un poco de trabajo, sin embargo, poco a poco se fue integrando.

Doña Berta comenta que el trato de sus profesores no era especial, era el mismo que el resto de sus compañeros, le exigían igual que a todos en el aula, “y eso es lo bueno de la LX, porque uno viene a estudiar y a aprender, yo no vengo por un papel, yo vengo a aprender. En una ocasión le dije a una maestra: yo me equivoqué, no me regale calificación, yo me la sé ganar”.