Aquí Xicoténcatl

Aquí Xicoténcatl*Altos Sueldos a “Comunicólogos” por Echarl Alacranes a la Espalda de quien los Contrata *Los Boletines Brillan por su ausencia *¿Por qué se Forman Nubes de Reporteros Ante Funcionarios?

Por Pedro Morales+

Argonmexico.com / TLAXCALA, Tlaxcala.–Sucedió en la delegación estatal del ISSSTE, donde la titular Aurora Aguilar Rodríguez trabaja con las puertas abiertas, no de apenas, sino desde que le confiaron esa responsabilidad.

Mujer hermosa, de trato amable, inteligente, destacada panista se ha significado por su don de gentes y de apertura para con los representantes de los medios de comunicación.

 

Pero tal parece que paga sueldos para que la metan en problemas, es el caso de su secretaria particular y una dicente comunicóloga que hace las veces de jefa de prensa y cancerbero.

Si usted va a solicitar una entrevista con la funcionaria federal, antes debe de decir a qué va, eso es lógico; pero resulta que sin mediar palabra su secretaria particular toma decisiones por su jefa.

Ante la presencia de un representante de algún medio de comunicación, sale destapada por la jefa de prensa de la dependencia, es decir, por sedicente comunicóloga, quien palabras más o palabras menos, interroga al entrevistador.

Tajante amenaza que si no se le dice a ella la razón, se le da una lista de las preguntas a tratar, o el tema, amenaza con bloquear cualquier intento de entrevista o diálogo con su jefa; aduce que son las reglas a las que se tienen que sujetar todos.

En su cabeza no cabe eso de las cuestiones reservadas o personales, se pone esquizofrénica, se acusa con todo el mundo y arma un drama de algo tan sencillo como decirle a su jefa si recibe o no a quien quiere entrevistarla.

“La delegada no lo va  a recibir”, fue su amenaza final antes de castigar a quien no cede a sus exigencias con el látigo de su desprecio, para su sorpresa la dama del buen vestir y mejor trato sale personalmente a atender a la gente.

Su trabajo es profesional, la conversación fluida y los temas se desarrollan sin ningún problema como debe ser, como siempre ha sido, ante el enojo manifiesto de la “jefa de prensa” al constatar que no siempre se puede salir con la suya.

Esto nos lleva a varias reflexiones, esta gente encargada de los cargos de Comunicación y Relaciones Públicas reciben jugoso sueldo cada quince días, la pregunta es si les pagan por echarles alacranes a la espalda de quien los contrata.

Si tal vez son sus enemigos encubiertos, porque ellos toman decisiones sin consultarlos, se vuelven algo así como damas y damos de compañía, pero no resuelven nada, ni hacen nada.

Éstas, y éstos comunicólogos, se ubican invariablemente en cada una de las dependencias federales, pero su trabajo no se ve, ahí está enterrado en la burocracia, pero en el terreno de los hechos no se ve.

Es lamentable que esto suceda porque a esta gente se les paga un elevado salario que sale de los bolsillos de todos los mexicanos, pero en realidad es que ganan mucho y trabajan poco.

O tal vez ya tienen otros sistemas de trabajo, pero los comunicados de prensa brillan por su ausencia en el sector federal, de vez en cuando si acaso una vez al mes o cada trimestre emiten un comunicado, por cierto mal redactado.

Pero si uno analiza con detenimiento los planes y programas de cada una de las dependencias federales, nos daremos cuenta que es un mundo de información y recursos los que se manejan, de planes muy interesantes.

Pero nada de esto se da a conocer, sería deseable sentar a todos estos “comunicólogos”, para que en el terreno de los hechos demuestren sus capacidades elaborando un comunicado o boletín de prensa decente.

No se invertiría mucho tiempo, digamos un par de horas, de las más de ocho que trabajan, para elaborar un boletín de prensa decente cada día, para mantener al pueblo informado sobre las acciones de la dependencia a la que dicen representar.

Pero no, pasan meses y no se sabe nada, es más hay la sospecha de que ni siquiera saben elaborar una redacción sencilla, a las pruebas me remito, mucho menos se aplica una política de comunicación social, salvo contadas excepciones.

Las dependencias federales que tienen un buen cuerpo de comunicación social son las que más se destacan, pero son contadas con los dedos de una mano y sobra, sin embargo en todas y cada una de las dependencias se tiene esta garita de los comunicadores.

Otros no saben el oficio, simplemente llenan una plaza y no aben ni por qué se encuentran en ese lugar, esto además de ser negativo para la imagen de quienes los contratan, obligan a las y los reporteros a buscar la entrevista banquetera.

Algunos otros solamente sirven para colocar una grabadora, para proteger a su jefazo de que no diga algo indebido, pero no informan y hacen de todo menos comunicar de acciones concretas.

Otros se dedican a recortar periódicos, a grabar los noticieros o imprimir los diarios digitales, eso sí para estar muy atentos y llevar el chisme del día a sus jefes, o para decirles si hablan bien o mal de ellos.

Son “enterados políticos”, pero insisto, de su trabajo no se sabe nada en el terreno de los hechos, a cuanta gente están beneficiando, los pobres delegados federales sufren la de Caín en cualquier evento ante los interrogatorios de la prensa.

Sus jefes de prensa ni siquiera son capaces de elaborar una tarjeta informativa, para que lleve datos duros, ya que no son computadoras para consultar con exactitud las cifras, en estos casos no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace su compadre.

Lo grave y preocupante es que estas y estos “comunicadores” se encuentran por todos lados, con la misma actitud de no hacer su trabajo, por ejemplo en el caso de las dependencias estatales, se apoyan con la difusión oficial, que en la mayoría de los casos proviene del reporteo directo de periodistas de esa área.

Muchos son las y los recomendados que ahí están, castigados o sin ser tocados, pero que no funcionan como debería de ser, emitiendo información positiva de los logros y alcances de sus dependencias.

Y si usted lector o lectora cree que esto se detiene aquí, pues está muy equivocado, hay comunicólogos en organismos descentralizados, hasta en hospitales y nunca se sabe de lo que hacen, nunca emiten un boletín informativo, solo hacen las veces de director de relaciones públicas.

Por si fuera poco los poderes como en el Congreso adolecen de una política adecuada de comunicación social, será porque a las y los diputados les interesa más que les canten una canción que mantener informada a la gente que los llevó a las curules.

Y si usted lector o lectora piensan que aquí se acaba todo, pues no, porque falta echar un vistazo a los sesenta municipios, el más modesto tiene a su jefazo de prensa y no son ni cinco los que informan regularmente de sus actividades.

Caso por separado, pero muy similar es el de los organismos particulares, como las empresas o las cámaras u organismos empresariales, invariablemente la mayoría tienen ese lujo de sus jefes de prensa.

Y como hace falta información, pues por eso en cada evento o reunión importante la gente verá y se divertirá de la forma en que la nube de micrófonos y grabadoras cubren a las y los funcionarios de todos los niveles.

Pero no es por el protagonismo de las y los reporteros, es por la necesidad de obtener la materia prima de sus notas informativas que ante la incomunicación que priva a causa de los “comunicólogos”, obligan a formar esas curiosas nubes de grabadoras y micrófonos en torno a los funcionarios y personajes públicos.

Ojala y en lo que le resta a los sexenios y trienios federal, estatal y municipal sea tiempo de reflexión de estos trabajadores que deberían ser factor indispensable para que los tlaxcaltecas se encuentren diariamente verás y puntualmente bien informados de lo que hacen sus empleados… los servidores públicos.

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