CrónicasDestacadosEspeciales

Honor a quien Honor Merece

Por Lic. Alberto Woolrich Ortiz*

Argonmexico / Desde siempre existe la preocupación toral por la justicia, por nuestros jueces y magistrados, por los componentes éticos y morales de la misma, por las diferentes tesis y argumentos que a través de todos los tiempos se han dado, discutido y aplicado.

De todo ello, surge un hombre diferente: el magistrado. Artesano del derecho que maneja los principios de la ciencia lógica, para llegar a una conclusión y después, con nuevos argumentos o nuevos ángulos, a otra, hasta llegar a una final: la justicia impecable, decente, sobria que cierra el caso.

En este proceso vivo, de fina y contundente dialéctica, se forman los abogados y los magistrados.

El propio Von Saviny a distancia de siglos sostenía: “Por su propia naturaleza, la ocupación con el derecho se expone a un doble peligro: El de evaporarse mediante teorías, hacia las elevadas abstracciones de un pretendido derecho natural, o el de degenerar, mediante la práctica, en una técnica banal e insatisfactoria”, a estas contundentes afirmaciones cabe argumentar para cimentar, que en justicia se requiere una decidida y firme vocación de cambio, en donde se ejerza y aplique el derecho, con base en los preceptos aplicables de la Ley al caso concreto y por magistrados que lleven implícita en los ribetes de su toga la firme decisión de otorgar justicia, a quien ésta asista, sin más influencia que la ley de su propia convicción y responsabilidad.

Pensando que el magistrado no puede ser otra cosa que celoso guardián del derecho, a la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., no le interesa por el momento en el calidoscopio jurídico, hablar o detallar de regiones de derecho comparado, sino la del derecho mexicano y en especial la aplicación estricta, correcta, gratuita y expedita de los diversos cuerpos de leyes aplicables en el soberano y muy querido estado de Jalisco, cuna de Otero.

Y es por todo ello que resulta altamente satisfactorio para nuestro mundo de leyes, la designación de Don Daniel Espinoza Licón, como Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, el cual de manera muy viril expresó su apertura para trabajar con el Legislativo y Ejecutivo Estatal, con los cuales habrá respeto, mas no sometimiento.

¿Y quién mejor que él se pregunta la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C.?

Para hacer realidad el viejo anhelo de los gobernados en el estado de Jalisco de tener y obtener una justicia a la altura de sus necesidades, de sus problemas y de su imperativo e insoslayable deseo de tenerla.

Nuestra Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., está cierta que el Sr. Magistrado Don Daniel Espinosa Licón está no sólo convencido, sino tiene la firme y definida intención de hacer todo lo que esté al alcance de su gran talento y decisión jurídica para llevar a los justiciables a observar el vuelo histórico que hoy se inicia en el ámbito de justicia en ese hermoso estado, por cierto, cuna de los ojos femeninos más bellos de la República. Sabemos que en su gestión podrá sugerir que se perfeccionen los códigos aplicables —ajenos quizá ya obsoletos—, hasta lograr que éstos y las normas jurídicas que los integran, sean congruentes, en tiempo, realidad y contenido.

Aquí y ahora, me toca reproducir las palabras de otro gran talento jurídico el Sr. Juez Don Joel Garduño, a quien debo la gratitud de haberme ilustrado desde hace cinco años del enorme acervo cultural e intelectual de Don Daniel Espinosa Licón, Joel, ante aromática taza de café me dijo: “no sólo la norma es fundamental, también lo es y por mucho quien la aplica o interpreta, llámese juez o magistrado, los servidores públicos, los oficiantes de la Ley y la justicia, debemos no sólo ser fieles intérpretes de la Diosa Themis, sino caballeros de limpieza y honestidad sin tacha, en beneficio de nuestro México”. 

La Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C., se encuentra convencida que el nuevo Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, Don Daniel Espinosa Licón, tiene en la más alta de las estimas, las brillantes ponencias sobre el tema de la justicia, que juristas de la talla de los magistrados que forman el acervo intelectual de dicho tribunal, la más de los ellos connotados especialistas de la ciencia del derecho aportarán con su invaluable experiencia la justicia que tanto requiere ese hermoso estado de nuestra gran Nación.

Sólo desearía, para terminar, subrayar la sentencia del gran Ulpiano que grabadas en letra de oro, al pie de los rojos y negros del mural de José Clemente Orozco pintó en nuestra muy querida y respetada Suprema Corte de Justicia: “SUPREMA LEGIS SERVI SUMUS ET LIBERE ESE POSIMUS”.

Con Daniel Espinosa Licón: La Justicia es primero.

*Presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A.C.